ÁNGELA GONZÁLEZ

“Un padre agresor siempre usa a sus hijos”

La madre de la niña asesinada por su padre maltratador fue a la ONU para hacer visible el caso

Ángela González muestra el dictamen de la ONU sobre el asesinato de su hija.
Ángela González muestra el dictamen de la ONU sobre el asesinato de su hija.LUIS SEVILLANO

Hace 11 años el hombre que fue su marido y su maltratador se llevó a su hija en una de las visitas pautadas por los jueces y la mató; después se suicidó. La pequeña Andrea tenía siete años. Ángela González, su madre, que había presentado más de 50 denuncias y escritos contra el agresor alertando de que podía dañar a la niña, acudió a todas las instancias judiciales buscando la responsabilidad del Estado en lo ocurrido. Los jueces nunca admitieron esa responsabilidad. Ahora, la ONU le ha dado la razón. Pero a esta mujer de 54 años, rubia y fuerte, aún le tiembla la voz cuando habla de Andrea. También cuando habla de otros casos como el suyo.

Pregunta. ¿Cómo valora el dictamen?

Respuesta. Estoy satisfecha, pero lo que me da mucha tristeza es que haya tenido que ser un comité internacional el que haya decidido que el Gobierno es culpable de todas las incidencias y negligencias que ocurrieron entonces.

P. ¿Por qué no se la escuchó?

R. Porque en ningún momento me escucharon. No se leyeron mis denuncias, escritos, demandas. Yo he sido una persona invisible para la Administración. Y eso sigue ocurriendo. Hace unas horas ha sido asesinada otra mujer, hace poco otro padre maltratador ha matado a su hijo. El Gobierno sigue sin implementar las medidas necesarias. Siguen sin hacer prevalecer el derecho del menor por encima de todo el resto. Por eso es por lo que he luchado todos estos años. Por eso he acudido a la ONU. La indemnización es importante, porque me han hecho sufrir mucho; pero lo más importante es el toque de atención que se le da a España y que el dictamen servirá de pauta para que esto no vuelva a ocurrir; tanto en este país como en otros. Por eso recurrimos a esa instancia internacional.

P. Dice que sigue ocurriendo.

R. Porque aún muchos profesionales, jueces y trabajadores sociales consideran que un padre, independientemente de cómo sea, tiene el derecho de ver a sus hijos. De lo que nadie se da cuenta es de que los hijos, al final, son una moneda de cambio para un padre maltratador. Un padre maltratador siempre usa a sus hijos para hacer daño a una madre a la que insistentemente está pidiendo que vuelva con él, le está diciendo que dejará de ser agresivo, de comportarse mal… Y como no lo consigue, la única forma que tiene de hacer el mayor daño posible a la madre es dañar a los hijos, como me hicieron a mí.

P. Usted dio la voz de alarma.

R. Yo sabía desde un principio que mi hija iba a ser una moneda de cambio, porque yo en ningún momento iba a ceder a volver con una persona que nos había maltratado, y que estaba enfermo de celos. Y eso también lo denuncié. Yo intentaba no entregársela a su padre. Siempre luché por que las visitas fueran en un punto de encuentro, bajo supervisión, pero no lo conseguí.

P. La justicia no le dio la razón.

R. Vuelvo a reiterar que no se leyeron las casi 50 denuncias que yo había interpuesto. Sólo me salió un juicio en el que se le castigó con 45 euros, después de haber tenido dos medias de alejamiento, una persecución en coche en carretera queriéndonos matar, un intento de rapto… Después de haber tenido que acudir a una granja escuela en la que estaba mi hija porque me llamaron desde el colegio para decirme que su papá la iba a secuestrar. Mi hija y yo pasamos mucho miedo. Y lo denuncié todo, pero no se me escuchó.

Sobre la firma

María R. Sahuquillo

Corresponsal en Moscú, desde donde cubre Rusia, Ucrania, Bielorrusia y el resto del espacio post-soviético. Antes, fue enviada especial para grandes coberturas y se ocupó de los países de Europa Central y Oriental. Ha desarrollado casi toda su carrera en EL PAÍS y además de temas internacionales está especializada en asuntos de igualdad y sanidad.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS