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“Es fácil cerrar los ojos ante la violencia machista”

La ‘lobista’ trabaja para que la UE considere una “prioridad” la igualdad de género

Pierrette Pape es especialista en violencia contra las mujeres.
Pierrette Pape es especialista en violencia contra las mujeres.

Ante la cara de estupefacción de su interlocutora, Pierrette Pape (Belfort, Francia, 1980), vuelve a explicar que en un país europeo, Lituania, la violación dentro del matrimonio no se considera delito y que, por tanto, la mujer tampoco se considera una víctima. Añade que hay otros Estados miembros de la UE en los que la violación hay que probarla con moratones y magulladuras porque “si una mujer dice no, pero no lucha, no se considera como tal”. Pape, coordinadora del Lobby Europeo de Mujeres, enumera estos ejemplos en una cafetería al lado del Parlamento Europeo para subrayar que, sin legislación, sin unas políticas comunes, a las mujeres no se les garantizan los mismos derechos en toda Europa.

Pape acaba de salir de una sesión sobre violencia contra las mujeres en el Europarlamento, donde la Agencia de Derechos Fundamentales de la UE (FRA) ha presentado un informe demoledor según el cual una de cada tres europeas ha sufrido violencia física o sexual y algo más de una de cada cinco (22%), a manos de su pareja o expareja. Se trata de la mayor encuesta (42.000 mujeres) realizada nunca en Europa, y Pape valora que provenga de una agencia oficial de la UE. Lo que no está es sorprendida. “Nosotros fuimos los primeros, en 1999, en estudiar datos oficiales de varios países y concluir que una de cada cinco mujeres sufría violencia machista”, explica. Sus conclusiones se usaron como referencia durante años, incluso en organismos de la UE, añade.

"En Lituania la violación dentro del matrimonio no se considera delito y la mujer tampoco se considera una víctima"

Así que 15 años después una gran encuesta viene a dar con la misma conclusión. “Sabíamos que los porcentajes iban a ser altos porque nos consta que la violencia contra las mujeres está muy generalizada”. Pape señala que se hace pública en un buen momento, con las elecciones europeas a tres meses vista y una resolución sobre violencia de género muy contundente aprobada en el Parlamento hace una semana. “Hacía falta un shock”, dice. “Es fácil cerrar los ojos ante este problema, sobre todo si no lo tienes en tu entorno. Aún hay muchos estereotipos sobre el tipo de mujer o de familia que es víctima de la violencia”. En su opinión, que se den a conocer las conclusiones de un trabajo tan “exhaustivo y riguroso” servirá para “ayuda a las mujeres a hablar y a los Gobiernos a darse cuenta de que aún hay mucho trabajo por hacer”. 

Como buena lobista, estos días Pape se dedica a intentar que los postulados de su organización —paraguas de otras decenas de entidades defensoras de los derechos de las mujeres en toda Europa— se hagan un hueco en la agenda de los candidatos a las elecciones. “Queremos que la UE considere la igualdad de género como una prioridad”, resume. Trata mucho con políticos, y le da miedo que algunos usen los datos de la encuesta de forma engañosa, presumiendo por ejemplo de que en su país la situación es mejor que en otros. “Debe analizarse en un contexto amplio”, dice sobre las diferencias entre países nórdicos y otros del sur o el este de Europa, los primeros con más casos de violencia. “Hay mujeres que pueden considerar que lo que les ha pasado no es violencia, por la forma en la que fueron educadas o porque es algo que en su familia, comunidad o región es un tabú del que no se habla. En otros países se entiende mejor lo que es la igualdad de género y por tanto lo que es la violencia”, añade como una posible explicación.