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EL PAÍS lanza la colección inglés total

Inglés y deporte, un dúo necesario (I)

Las gimnastas Quereda y Redondo hablan de la importancia de fomentar el uso de este idioma

La mayoría de las profesionales de rítmica solo habla ruso

En un deporte donde la mayoría de las profesionales proviene de antiguas repúblicas soviéticas y solo sabe hablar su lengua materna, dos gimnastas españolas reflexionan sobre la necesidad de que el inglés se imponga como idioma principal para que la comunicación en las competiciones sea posible.

Alejandra Quereda: “Si las entrevistas son en inglés, el equipo me deja el 'marrón' a mi”

Inglés y deporte, un dúo necesario (I)
EFE

Cuando se sumó al conjunto español de gimnasia rítmica, Alejandra Quereda (Alicante, 1992) no sospechaba que en alguna que otra ocasión le hubiese tocado también hacer de traductora. “Los primeros años tras mi llegada a Madrid [con 16 años] tuvimos una entrenadora búlgara [Efrossina Angelova] que solo hablaba inglés. A veces se generaban confusiones de palabras, como cuando nos mandó al vestuario (locker room) y una compañera entendió ‘al loquero’, pero yo solía entender y ayudar a las que menos saben”, recuerda la capitana del equipo, cuarto clasificado en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

De pequeña, Quereda tomaba clases particulares, pero cuando entró en la selección hace cinco años tuvo que dejarlo. “No tengo tiempo con los entrenamientos y los estudios de medicina”, admite, “pero es algo que me gustaría retomar, porque en cuanto a gramática voy bastante mejor que lo que es conversación. Lo considero importantísimo como deportista y como médico”.

Aunque el ruso sea el idioma más hablado en el mundo de la gimnasia rítmica, la deportista quiere ponerse al día. “Como capitana, a menudo me toca atender a los medios internacionales. Si las entrevistas son en inglés, mis compañeras suelen dejarme el 'marrón', al pensar que tengo un mejor nivel que ellas”.

 

Lidia Redondo: “Quiero estudiar inglés con ganas y sin presión”

Inglés y deporte, un dúo necesario (I)
EFE

Su aprendizaje de inglés se paralizó "un poco" cuando comenzó la carrera de Ciencias de la Actividad Fisica y el Deporte (INEF), en la que hasta ahora solo ha tenido una asignatura en este idioma, sin mucho éxito. La gimnasta ganadora de 18 medallas Lidia Redondo (Granada, 1992) no puede compaginar el entrenamiento y sus estudios universitarios con una academia de inglés. "Tampoco me apunté a los cursos del Programa de Atención al Deportista de Alto Nivel (PROAD) porque no tenía suficiente nivel para mantener una conversación. Sí entiendo, pero necesito repasar las bases”.

En los 10 años que Redondo lleva en la selección, los dos que estuvo la entrenadora búlgara le sirvieron para recordar el idioma. “Aunque al principio fue extraño, en seguida nos comunicábamos con ella estupendamente y sabíamos decirle cualquier dolor o problema en inglés”. Desde que se fue, no ha vuelto a hablarlo. Hasta ahora. “Cuando termine los exámenes, quiero retomar el inglés porque en INEF exigen el título B2", dice. La deportista es consciente de la necesidad de hablar esta lengua para el trabajo y los viajes. “Sé que me abrirá más puertas pero cuando comience a estudiarlo, quiero hacerlo con ganas sin presiones ni obligaciones”, afirma la campeona del mundo, quien lleva tatuada en su muñeca izquierda el logo de los anillos olímpicos.

Aunque el código internacional de gimnasia aparece en francés y las rusas ocupan gran parte del palmarés, Redondo considera que el inglés debería imponerse como idioma oficial del deporte. “En nuestro equipo quien sabe más inglés es la capitana Alejandra Quereda y es ella quien siempre habla con los medios pero creo imprescindible que gimnastas, entrenadores y jueces sepan inglés y no solo ruso”, concluye.

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