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Tres años de debate en el Parlamento vasco para intentar regular los clubes

La cámara vasca reabre la senda para aprobar una ley integral del cannabis

Consumidores de marihuana en la sede de la asociación Pannagh, en Bilbao. Ampliar foto
Consumidores de marihuana en la sede de la asociación Pannagh, en Bilbao.

El Parlamento vasco ha reabierto la senda para aprobar una ley integral del cannabis que regule la actividad de los clubes sociales de fumadores y ponga fin a la situación de “inseguridad jurídica” en la que se encuentran las 77 asociaciones legalmente inscritas —58 están realmente operativas— en Euskadi. Agrupan a unos 10.000 socios, aunque se calcula que la cifra de consumidores habituales de marihuana en esta comunidad autónoma es superior a 100.000.

Euskadi alberga cada año 10.000 pequeños cultivos de cannabis, de los cuales la mayoría son para autoconsumo y solo unos 50 están controlados por los clubes sociales para abastecer “en circuito cerrado” a sus asociados, explica Iker Val, presidente de Eusfac, la Federación de Asociaciones Cannábicas de Euskadi. Más de un millar de esas plantaciones están en manos de “redes ilícitas de narcotráfico” que actúan, según Val, con “total impunidad”.

La Cámara autonómica retomó en septiembre pasado los trabajos que inició una ponencia parlamentaria en 2010 con la finalidad de sacar de la alegalidad a las asociaciones de consumo de maría. “Todos los comparecientes, incluso los más críticos, se han mostrado partidarios de regular la actividad de estos clubes, salvo el presidente del Tribunal Superior de Justicia vasco, Juan Luis Ibarra, quien expuso que el consumo de esta sustancia no es un delito, pero tampoco un derecho”, explica Martín Barriuso, presidente de la asociación Pannagh, clausurada en 2011 tras una intervención policial.

Las asociaciones de consumo de marihuana han ganado 28 casos

Barriuso, que ha seguido “al minuto” el plan para legalizar el cannabis que impulsa Uruguay, en el que ha colaborado “estrechamente” por encargo del Gobierno de aquel país, y conoce de cerca el programa aprobado por Colorado (EE UU), asegura que Euskadi tiene “ventaja” sobre otras comunidades españolas porque existe “jurisprudencia menor” tras los 28 casos ganados por los clubes de consumo en los juzgados vascos.

Val sostiene que “donde hay un club social [de cannabis] no hay delincuencia ni trapicheo”, lo que combate un mercado negro que en el País Vasco maneja unas 200 toneladas anuales de esta sustancia, según datos que atribuye a la Consejería de Interior. “Nuestro objetivo es acabar con las mafias y favorecer el consumo colectivo de forma moderada y terapéutica”, remarca Barriuso. Añade que estos centros realizan “análisis clínicos para garantizar la calidad de la marihuana”. Sin embargo, critica que desde el pasado otoño “al menos diez asociaciones han sido intervenidas” por la policía.