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OPINIÓN

El parque nacional de Monfragüe y el desarrollo compatible

Las cosas no se venían haciendo adecuadamente, por lo que ahora se pretende crear e impulsar la “marca Monfragüe”

En el año 2007 Monfragüe fue declarado Parque Nacional por sus inconmensurables valores ambientales, tanto faunísticos como florísticos y geológicos. Cuenta con la presencia del 80% de las especies amenazadas de Europa, destacando la mayor colonia mundial de buitre negro (316 parejas) y una alta densidad de aves como alimoches, cigüeñas negras, buitres leonados, águilas imperiales, reales..., así como otros mamíferos protegidos y una rica y variada herpetofauna.

Este espacio representativo del bosque esclerófilo mediterráneo, que ocupa unas 19.000 hectáreas distribuidas por 7 municipios, aparece delimitado con otras dos figuras de protección ambiental: ZEPA (Zona Especial de Protección de Aves) y LIC (Lugar de Interés Comunitario), siendo también considerado su entorno (116.000 has) como Reserva de la Biosfera por la Unesco. No obstante, a pesar del reconocimiento nacional e internacional de sus valores el Parque Nacional de Monfragüe no ha contado, incomprensiblemente, durante todos estos años con un Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG), como exige la ley. Solo ahora es cuando esta herramienta se ha redactado y acaba de pasar la fase de exposición pública con la recepción de alegaciones, esperando que a finales del presente año sea aprobada con un apoyo del 90% de los miembros del patronato.

El PRUG propone un uso compatible del patrimonio natural y de la biodiversidad, dentro del nuevo “enfoque resiliente” recomendado por la Cumbre de Río+20 (2012) garantizando que la gestión de los recursos naturales produzca beneficios sociales simultáneamente velando por el mantenimiento y conservación ambiental, atendiendo a un uso ordenado y racional del aprovechamiento del territorio. Para ello se ha ampliado la “zona de reserva”, pasando a ser el Parque de España que tiene mayor porcentaje con el máximo grado de protección, sin uso público autorizado, lo que favorece aún más la preservación de este santuario natural.

Asimismo el PRUG pretende poner en marcha toda una serie de iniciativas interligadas para dinamizar la economía de la zona, abriendo nuevas rutas visitables en las áreas más permisivas por los usos del suelo, con la adquisición de coches todoterreno eléctricos, sin ruido ni emisiones. La idea es que nuevas funciones relacionadas con el turismo ocupen el espacio de otras actividades tradicionales que han sido relegadas o abandonadas.

Es sorprendente que mientras el turismo de naturaleza está creciendo en todo el mundo, en Monfragüe desde que fuera declarado Parque Nacional se da el proceso contrario, perdiendo millares de visitantes (pasando de 351.885 en 2007 a 259.408 en 2012), con las repercusiones inmediatas sobre el cierre de los servicios asociados (hostelería, restauración, etc.) y la consiguiente pérdida de población de los municipios insertos en ese espacio, que han disminuido sus efectivos en un 12% en la última década, cuando la media nacional de los parques ha sido de aumento demográfico.

Esto evidencia que las cosas no se venían haciendo adecuadamente, por lo que ahora se pretende crear e impulsar la “marca Monfragüe”, con carácter internacional, para lo que es necesario elaborar un producto turístico singular que englobe a los recursos naturales y a sus gentes. El parque sin la presencia humana y sus actividades no habría llegado a ser lo que es, por tanto, el reconocimiento oficial debe ser un premio a sus habitantes que han preservado esta “joya” durante los últimos siglos.

Uno de los elementos que paradójicamente dan prestancia y diferencian a Monfragüe es su red de embalses que mantienen una lámina permanente de agua sobre el Tajo y sus afluentes, ya que si no fuera así el curso fluvial experimentaría periodos de estiaje con encharcamiento por ausencia de caudal.

Esta nueva forma del recurso hídrico posibilita hacer navegable algunos tramos de estos embalses, siempre con fines de educación ambiental y sin que suponga ninguna alteración sobre los hábitats, por lo que no se produciría impacto alguno, como los conservacionistas opinan, al realizarse sobre un barco de pequeña dimensión con motor eléctrico o solar, y siempre en períodos libres de reproducción para las aves. Todos los parques nacionales del mundo con abundancia de agua permiten y fomentan la navegación con fines turísticos para observar la fauna existente (aves, hipopótamos, cocodrilos, etc.) ya sea en ríos o lagos. Lo que los convierte en una fuente de recursos sin alteración de los ecosistemas locales, como así ha sido avalado en un simposio científico internacional, celebrado recientemente en Monfragüe, con la presencia de investigadores y especialistas de 35 universidades procedentes de 16 países que han analizado esta situación en otros espacios naturales de América.

Además, quienes se oponen a la navegación controlada desconocen que a lo largo de la historia, el río Tajo a su paso por Monfragüe ha sido siempre navegable hasta los años 60 del pasado siglo, que cambió el modelo económico, donde decenas de pescadores fluviales profesionales con barca lanzaban sus redes.

Para todos, este emblemático parque merece una atención especial y deseamos que se erija, tras la aprobación de la normativa de gestión integral, en la carta de presentación estelar de una región como Extremadura que, por su baja densidad demográfica y la ausencia de industrialización, rezuma naturaleza por los cuatro costados.

Julián Mora Aliseda preside el Patronato del Parque Nacional de Monfragüe.