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Muere repentinamente Erik Izraelewicz, director de ‘Le Monde’

El periodista, de 58 años, fallece a causa de un infarto sufrido en la sede del periódico

El director de Le Monde, Erik Izraelewicz, el pasado día 20.
El director de Le Monde, Erik Izraelewicz, el pasado día 20. AFP

El director de la redacción del diario Le Monde, Erik Izraelewicz, falleció este martes en París a los 58 años. El periodista sufrió una crisis cardiaca hacia las cinco de la tarde, cuando se encontraba en su despacho con uno de los responsables de la web lemonde.fr. Según cuenta un compañero del diario, Izraelewicz se sintió mal de repente, pidió un vaso de agua y se desplomó entre síntomas de ahogo. Frank Nouchy, periodista del vespertino y médico de formación, trató de reanimarlo usando un desfibrilador, pero no pudo conseguirlo. Pocos minutos después, los bomberos llegaban al periódico, situado en el bulevar Blanqui del distrito XIII de París, y transportaban al periodista hasta el hospital Salpétrière, donde certificaron el fallecimiento a primera hora de la noche.

El presidente del grupo Le Monde, Louis Dreyfus, informó por la tarde a la redacción y a la agencia France Presse de que Izraelewicz había tenido que ser hospitalizado tras sufrir “unas molestias”, pero el diario Le Parisien confirmó la noticia de la muerte hacia las 23.00 horas. La web de Le Monde guardó escrupuloso silencio sobre la noticia hasta la medianoche, momento en el que publicó una reseña biográfica y una nota del presidente, Louis Dreyfus.

Izraelewicz, nacido en Estrasburgo, era también director del grupo Le Monde y vicepresidente del consejo de administración de los semanarios Télérama y Courrier Internacional. Especialista en economía, había dirigido antes de Le Monde los diarios económicos La Tribune y Les Echos. En este trabajó en diversos puestos entre 2000 y 2008, momento en el que, siendo ya el líder de la redacción, se opuso a la compra del periódico por parte de Bernard Arnault, el hombre más rico de Francia y dueño del imperio del lujo LVHM.

Su primer puesto fijo fue en el bimensual L’Expansion, en 1981, y tras participar en la fundación de La Tribune de l'économie, desembarcó en abril de 1986 en Le Monde, donde fue sucesivamente jefe de economía, editorialista, corresponsal en Nueva York durante un año y redactor jefe a su regreso. En febrero de 2011, tras dejar la dirección de La Tribune, fue nombrado máximo responsable de Le Monde.

La redacción del diario se encontraba anoche en estado de choque. Sylvie Kauffman, redactora jefe, glosó la calidad humana e intelectual, la moderación y la simpatía de Izra, como todos le llamaban. Explicó que Izraelewicz "no bebía, no fumaba, y nunca tuvo problemas de salud. Trabajaba mucho, eso sí, y sufría la tensión lógica de su puesto por la difícil situación que atraviesa la prensa". Kauffman recordó que es la segunda vez que muere un periodista de Le Monde en la redacción, tras el fallecimiento del gran reportero Yves Heller a finales de los años noventa.

Editorialista de gran mesura y analista económico especializado en China, Israelewicz potenció durante su breve mandato la edición digital del diario, aunque también abrió nuevos suplementos y concedió generosos espacios en la versión en papel a la ciencia, la tecnología y el análisis sobre la actualidad internacional.

Diplomado en la Alta Escuela de Comercio (HEC), en el Centre de Formation des Journalistes y doctor en Economía, el director del periódico más importante de Francia era según Josyane Savigneau, una de las firmas destacadas del diario, "una persona estupenda, dotada de una mente refinada y delicada. Como director detestaba los conflictos y los problemas. Políticamente muy moderado, representaba al periódico con mucho acierto, porque era un polemista de alta calidad". Autor de diversos libros, Erik Izraelewicz publicó su última obra, L'Arrogance chinoise, en febrero de 2011 en la editorial Grasset.

Hacia la media noche, Le Monde colgó en su web una nota del presidente del grupo, Louis Dreyfus, en la que este lamenta "una gran pérdida para todos los miembros del diario, para el periódico y para la profesión. Erik formaba parte de esos raros profesionales que saben aunar profesionalismo, talento, independencia y rigor. Además de otras cualidades, tenía la rara capacidad de escuchar y un sentido del humor que daba ligereza a nuestro diario. Hemos perdido un amigo, y quiero compartir con todos ustedes nuestro pesar".

El presidente de la República, François Hollande, expresó su pesar en un comunicado y dijo que "fue un economista reputado, un profesional prestigioso y un hombre tan exigente como generoso".