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El CSN investiga si Garoña tiene el mismo fallo que una nuclear belga similar

Seguridad Nuclear ve improbable que Cofrentes sufra el mismo problema en el reactor

Bélgica dio una alerta a ocho países tras detectar grietas en la vasija de una de sus plantas

La nuclear de Garoña, en Burgos.
La nuclear de Garoña, en Burgos.

El Consejo de Seguridad Nuclear ha decidido verificar si las nucleares de Garoña (Burgos) y Cofrentes (Valencia) están afectadas por el fallo en la vasija del reactor detectado por las autoridades belgas en la nuclear de Doel 3. Las tres vasijas fueron fabricadas por la misma empresa. El CSN señala en un comunicado que en Cofrentes “la vasija no estaría potencialmente afectada” y que los resultados de Bélgica no son extrapolables a Garoña porque hay diferencias en el “tamaño de la vasija, el espesor y las dimensiones y el número de piezas forjadas”. El CSN no ha decidido inicialmente parar las centrales, la única forma para examinar a fondo si tienen el problema.

El pasado 16 de agosto, Bélgica convocó a los reguladores de EE UU, Francia, Suiza, Suecia, Holanda, Alemania, Reino Unido y España, donde fueron distribuidas las vasijas de una empresa holandesa, Droogdok Maatschappij, ya desaparecida. Durante una parada por recarga, Bélgica había detectado defectos en la vasija “que podrían provenir del proceso de fabricación”, mandó parar indefinidamente la central y advirtió de que previsiblemente ocurriría lo mismo en otros lugares del mundo. La vasija es un elemento clave de la planta, porque en su interior se produce la reacción nuclear

El CSN ha acordado “realizar las inspecciones necesarias para verificar las pruebas de aceptación y los ensayos realizados en el proceso de fabricación” y “las características del acero empleado”. Eso no implica parar las centrales, sino que en primer lugar analizará la documentación de cuando las nucleares recibieron las vasijas (en algunos casos, documentos de hace más de cuatro décadas).

En principio, Cofrentes es la menos afectada, siempre según el CSN, “puesto que los procesos y materiales de fabricación de su vasija, conformada por chapas semicirculares soldadas verticalmente, son distintos a los de Doel 3, conformada a partir de tres anillos soldados horizontalmente”.

En Garoña, en cambio, la probabilidad es mayor, aunque se trata de una central de agua en ebullición (BWR) mientras que la belga es de agua a presión (PWR). Eso hace que los resultados “no sean directamente extrapolables”. La vasija de Garoña es más delgada y eso hace que también sea más difícil que aparezca el problema.

Garoña tiene fijada su fecha de cierre en julio de 2013, aunque debe presentar la primera semana de septiembre su solicitud para funcionar hasta 2019, como le ha permitido el Ejecutivo del PP.

La reforma energética –que previsiblemente gravará la producción nuclear-, las obras derivadas del accidente de Fukushima y las exigencias del CSN ya habían dejado en el aire esta renovación, pues Endesa e Iberdrola (dueñas al 50% de la planta) debían acometer inversiones millonarias. Una nuclear similar en Suiza ha anunciado que destinará 140 millones de euros a las obras necesarias para prorrogar su actividad. Si se le sumaran requerimientos adicionales por fallos en la vasija, esto dificultaría aún más la prórroga.