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CIENCIA

“Puede que hayamos encontrado ya un planeta con vida y no lo sepamos”

El astrónomo suizo Didier Queloz explica que se podrá analizar la atmósfera de un mundo extrasolar como la Tierra, pero que hay que desarrollar nuevas tecnologías para ello

Didier Queloz, junto con su entonces mentor Michel Mayor, descubrió, en 1995, el primer planeta en órbita de una estrella que no fuera el Sol. Ahora se conocen más de 700 y esta rama de la astronomía se ha convertido en una de las más activas. “Hasta entonces nuestro conocimiento sobre los planetas y la vida en el universo se basaba únicamente en el Sistema Solar, y ahora estamos en plena revolución”, explica Queloz. “Nos hemos dado cuenta de que la formación de un planeta puede ser mucho más complicada de lo que pensábamos”, añade este astrónomo de la Universidad de Ginebra. Él va a impartir una conferencia sobre Exoplanetas, la búsqueda de nuevos mundos en el Cosmos, en Madrid, en la Fundación BBVA. Queloz y Mayor son los galardonados este año con el premio Fronteras del Conocimiento en Ciencias Básicas, de dicha fundación.

El astrónomo Didier Queloz, codescubridor del primer planeta extrasolar.
El astrónomo Didier Queloz, codescubridor del primer planeta extrasolar.

Queloz sigue investigando en planetas extrasolares 17 años después del gran hallazgo del primero y es una autoridad internacional en este campo. Su objetivo ahora es encontrar planetas rocosos, como la Tierra, y averiguar si los cuerpos de este tipo son algo común en el universo o si son una rareza. Pero su gran aspiración dice, es, llegar a analizar la composición química de las atmósferas de esos planetas. “Sólo así sabremos qué pasa en cada planeta. Puede que incluso hayamos detectado ya un planeta con vida, pero mientras no analicemos su atmósfera no podremos saberlo”, dice.

Aunque la lista de planetas extrasolares aumente constantemente, el objetivo de los astrónomos no es apuntarse piezas nuevas en un elenco cada vez más largo, sino averiguar cómo se forman estos cuerpos alrededor de las estrellas y cómo son los esos sistemas, esfuerzo científico de perspectivas limitadas cuando solo se conocía un ejemplar: el Sistema Solar. “Nos hemos dado cuenta de que la formación de un planeta puede ser mucho más complicada de lo que pensábamos”, dice Queloz en un comunicado de laFundación BBVA.

La charla de Queloz en Madrid versa sobre los telescopios y tecnologías necesarias para avanzan en esta investigación, para ver cada vez más y mejor estos planetas y su entorno en el universo, así como analizar sus características. El trabajo de los dos astrónomos suizos ha sido clave en el desarrollo de un instrumento astronómico, el Harps, que, instalado en un telescopio de espejo principal de 3,6 metros de diámetro en el observatorio de La Silla (del Observatorio Europeo Austral, ESO), en Chile, está permitiendo hacer grandes avances. Tiene el récord de planeta de menor masa detectado hasta ahora: una vez y media la masa terrestre.

Ahora estos astrónomos estrenan el Harps-Norte, instrumento gemelo del que funciona en Chile pero instalado en el hemisferio norte, en el Observatorio de El Roque de los Muchachos, en la isla de La Palma. También se están haciendo importantes aportaciones con telescopios espaciales y se trabaja en el desarrollo y construcción de otros nuevos observatorios.

“Detectar una verdadera Tierra, en una órbita como la de la Tierra, será muy difícil incluso para los Harps, así que hay que preparar telescopios para el futuro inmediato”, dice Queloz. ¿Para cuándo el análisis de la atmósfera de un planeta como la Tierra? “Necesitamos tecnología nueva para llegar a hacer eso. Pero llegará, tal vez dentro de cincuenta años”, apunta el astrónomo suizo.