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OPINIÓN

Francés, una elección práctica

El embajador francés en España defiende el sentido racional que tiene en la actualidad aprender la lengua de Molière

Se podría pensar que en época de crisis económica y de restricciones, muchos renunciarían a aprender francés al considerarlo un lujo innecesario. Pero se observa lo contrario: nunca antes había sido tan grande la demanda de enseñanza de francés en España.

 Las matrículas en cursos de francés en los Institutos Franceses y en las Alianzas Francesas aumentan un 10% de media cada año desde hace tres años, y nuestros colegios, institutos y liceos se ven obligados a rechazar solicitudes. Esto resulta aún más impresionante cuando se sabe que la escolaridad en un liceo francés supone una inversión de cerca de 4.000 euros al año.

 Se podría pensar que los españoles que eligen aprender francés ahora hacen una inversión racional y una apuesta razonable. En primer lugar, porque la interpenetración económica de Francia y España es tal que existe un verdadero mercado de trabajo franco-español. Cabe recordar que las empresas francesas en España traen consigo 300.000 puestos de trabajo directos.

Al mismo tiempo, muchas compañías españolas se han instalado en Francia y la creación de nuevas empresas asciende a unas cuarenta al año. El mercado francés es el primer mercado mundial para España. ¿Cómo vender productos españoles en Francia sin saber francés?

 Podemos seguir el mismo razonamiento en el sector del turismo. Efectivamente, España es el primer destino de los turistas franceses en el extranjero: cada año, nueve millones cruzan los Pirineos. La industria hotelera española, una de las mejores del mundo, es consciente de ello y da formación en lengua francesa a sus directivos.

 Una de las claves para salir de la crisis en Europa reposa en la flexibilidad del mercado laboral, y, por lo tanto, en parte en la movilidad geográfica de las carreras profesionales. Esto significa que un futuro directivo español debe poder plantearse salir al extranjero y no sólo hacia países hispanohablantes, sino también hacia el norte de los Pirineos o hacia el sur de la Península.

 Para garantizar esta movilidad profesional, las universidades españolas y francesas han creado diplomas conjuntos en un gran número de disciplinas (ingenierías, derecho, humanidades, biología, etcétera). Hoy en día más del 30% de los títulos de máster están reconocidos en ambos países y su número crece cada año. Para acceder a estas carreras es necesario tener un buen nivel de francés, por lo que muchas familias eligen institutos bilingües (existen unos 340 en España) o uno de nuestros 22 centros franceses.

 Para facilitar aún más las cosas, se ha implantado un bachillerato común (Bachibac), reconocido en ambos países. Este año, unos 30 alumnos españoles de las secciones bilingües francófonas se presentarán por primera vez a esta doble titulación de finalización de estudios secundarios en 27 centros en cinco comunidades. No cabe duda de que el número de alumnos crecerá de forma exponencial.

 Las familias españolas que eligen los liceos franceses para sus hijos son, en el contexto de crisis que influye negativamente en el mercado laboral, cada vez más exigentes. De esta manera, nuestros liceos han tenido que adaptarse a esta exigencia de excelencia. La elección de un liceo francés ya no es cultural o sentimental, ahora es racional y pragmática. Los padres esperan obtener una contrapartida por su dinero, sobre todo ahora que las condiciones de acceso a la universidad, especialmente a las mejores carreras españolas, es cada vez más competitivas. Insisto: ha sido necesario que nuestros liceos se adapten a esta exigencia impuesta por la competitividad y que se conviertan en centros donde esté garantizado el acceso a las mejores carreras universitarias francesas, españolas o internacionales. Este esfuerzo nos ha tomado dos años y ya se traduce en resultados.

 El año pasado, el índice de aprobados de la prueba del baccalauréat en nuestros liceos alcanzó el 99%, cerca del 50% de los alumnos pudo matricularse en las siete mejores universidades españolas y 37% de ellos acceder a las carreras más selectivas como las ingenierías, Medicina, Derecho o Ciencias Políticas. La mitad de nuestros alumnos obtuvo una nota de acceso a la universidad superior a 9,5 sobre 14.

 Deseo también recordar que nuestros alumnos también reciben clases de inglés reforzadas y tienen la ventaja de poder incluir en su CV, además del indispensable conocimiento del inglés, el conocimiento profundo del francés que muchas veces marca la diferencia a la hora de ser seleccionado para un puesto de trabajo.

 Ahora que España elige desarrollar el bilingüismo en sus programas escolares, me parecía importante recordar la evidencia: el bilingüismo no se limita al inglés y dicha evidencia viene respaldada, en época de crisis, por la elección racional de las familias y de los alumnos, ya que nunca antes la demanda de francés había sido tan alta. La crisis no afecta al francés, lo hace más fuerte.

Bruno Delaye es embajador francés en España