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TVE promueve el patrocinio para abaratar su programación

Plantea que los espacios producidos para La 2 salgan “a coste cero”

El PP estima que la medida podría reportar unos 100 millones

La serie 'Amar en tiempos revueltos' ya está coproducida por Telefónica.
La serie 'Amar en tiempos revueltos' ya está coproducida por Telefónica.

Asfixiada por el ajuste económico del Gobierno, la televisión pública busca fórmulas para abaratar el coste de sus parrillas. Las coproducciones de series de ficción y el patrocinio de programas considerados de servicio público han abierto una vía para intentar mitigar el recorte de 204 millones de euros que sufrirá la Corporación RTVE este año. La compañía estatal se ha lanzado a encargar programas que le salgan “a coste cero”. Las productoras tienen dos vías: o asumen el coste directamente (algo improbable) o buscan patrocinadores que se hagan cargo de la factura.

Ahorrar es la palabra clave en TVE. De ahí que los directivos estén explorando las figuras del coproductor y del patrocinador como una balsa salvavidas que le permita seguir manteniendo su liderazgo o, al menos, no ser jibarizada hasta convertirse en una cadena residual. Y siempre dentro de la ley, que permite que los programas culturales o deportivos sean esponsorizados. “No es una vía de ingresos”, recalca TVE, pero sí una manera de “reducir los costes de los programas”.

La fórmula de la coproducción se lleva a cabo, por ejemplo, en la serie de sobremesa de La 1 Amar en tiempos revueltos, que cuenta con la participación de Telefónica. Eso permite que los capítulos de esta ficción, producida por Diagonal TV (filial del gigante Endemol), le salga más barata. Según uno de los últimos contratos, la cadena aportaba 11 millones de euros y la operadora de telecomunicaciones, tres. Con este presupuesto se cubren los 256 capítulos de todo un año. Cada episodio sale a unos 55.000 euros.

Compartir los costes implica también repartirse los derechos de explotación (el 79% para TVE y el 21% para Telefónica). Con esta operación, esta última compañía puede explotar los derechos de la serie para televisión de pago en España o de pago y abierto en América Latina.

Las marcas podrían aparecer en el espacio ‘Españoles en el mundo’

Los gestores de la Corporación plantean también el patrocinio como un sistema para reducir la factura de los contenidos, renovar la oferta y no tener que recurrir a las repeticiones para alimentar las parrillas. “Nos dijeron que buscáramos una marca que nos patrocinara para poder emitir”, dice el responsable de un espacio de La 2.

Las normas son muy restrictivas a la hora de publicitar la marca que ha aportado la financiación. En la mayoría de los casos solo se permite una mención de cinco segundos al comienzo de la emisión, y el logo de la marca, y otros cinco al término del programa. TVE, a menudo, se queda con la propiedad del producto y con los derechos de comercialización.

Hasta ahora, el patrocinio se ha empleado en programas de La 2, una cadena con un alto porcentaje de contenidos de carácter cultural, pero los directivos de la Corporación estudian trasladar esta fórmula a programas de La 1 como, por ejemplo, Españoles en el mundo.

Este espacio, a medio camino entre el reportaje y el documental, está realizado por la productora New Atlantis. Cada uno de los capítulos del programa, que sigue las peripecias de conciudadanos asentados en el extranjero, le cuesta al grupo estatal unos 35.000 euros. En los últimos contratos Españoles en el mundo ha ido reduciendo el precio, como ha ocurrido con la mayoría de las producciones que encarga TVE (incluida la ficción).

La ley de permite patrocinar contenidos de carácter cultural

Pero ampliar el abanico del patrocinio no será un coladero para cualquier formato. “Se estudiará cada proyecto y se planteará caso a caso. Siempre teniendo en cuenta el carácter de servicio público”, explican fuentes de la cadena. Tanto el patrocinio como la coproducción aspiran a que las entidades o marcas interesadas se hagan cargo del coste de los recursos ajenos que TVE utiliza en la producción de programas. “Si no podemos generar ingresos, hay que perseguir que los gastos de un programa los paguen otros”, dice un miembro del Consejo de Administración de RTVE.

Descartada la vuelta de la publicidad para ampliar los ingresos, la televisión pública diseña mecanismos que le permitan hacer una parrilla a menor coste. Sobre todo este año, que el Gobierno le ha pegado un hachazo de 204 millones de euros a su presupuesto y tiene que hacer frente a la cobertura de unos Juegos Olímpicos que consumirán 70 millones.

El PP es contrario al regreso de la publicidad, pero no ve con malos ojos la posibilidad de ampliar el abanico del patrocinio. Fuentes próximas al Ejecutivo aseguran que con esta fórmula la televisión pública se podría ahorrar unos 100 millones de euros anuales. Para fomentarla podría incluso cambiar la Ley de Financiación de RTVE.

Esta norma (de 2009) permite los patrocinios y el intercambio publicitario de eventos deportivos y culturales que se enmarquen “dentro de la misión de servicio público” de la Corporación, sin valor comercial y “siempre que tengan este sistema como única posibilidad de difusión y producción”. También permite el patrocinio cuando vaya en el paquete de determinados derechos, como ocurre por ejemplo con las retransmisiones de los partidos de fútbol de la Liga de Campeones.

Están igualmente autorizados los patrocinios en las emisiones del Canal Internacional, donde los contenidos son fundamentalmente de carácter informativo y orientados a la promoción “de la cultura y de los intereses políticos y económicos estratégicos de España y sus territorios”.

El problema de la amortización

Televisión Española tiene un sistema contable perverso: el coste de los programas o de los eventos deportivos no se contabiliza cuando se compran sino cuando se emiten. Esta es la razón por la que series como Águila roja o Cuéntame pueden quedar en dique seco hasta 2013, pese a que algunos capítulos de estas ficciones —las más emblemáticas y las favoritas del público— estén ya grabados. “Es un sistema absurdo desde el punto de vista de la gestión”, admiten fuentes de la Corporación. Pero es el criterio contable que se ha aplicado históricamente y para cambiarlo sería necesario el visto bueno de los auditores externos, es decir, de la Intervención General de la Administración del Estado.

Este modelo contable está frenando, por ejemplo, la emisión de películas sobre las que TVE tiene los derechos porque participó en su financiación. Algunos grandes títulos del reciente cine español, como Por fin la lluvia, Chico y Rita, Pa negre o Primos, están en la recámara porque emitirlos este año (con el recorte de 200 millones en su presupuesto) crearía un agujero en sus cuentas. Y todo porque el primer pase de estas películas amortiza el 90% del coste.

Directivos y miembros del Consejo de Administración de RTVE son partidarios de modificar este sistema —habitual en el sector— para diluir la amortización de manera más equilibrada durante los años que duren los derechos de emisión. Así, por ejemplo, si los derechos son por cuatro años, consideran que sería más operativo amortizar el primer año el 40%; el segundo, el 30%; el tercero, el 20%, y el cuarto, el 10%. “Se trataría de mejorar la fórmula para que sea más eficiente”, plantea TVE.

Para no vaciar sus precarias arcas, la cadena ha optado por emitir títulos cinematográficos que tiene ya amortizadas o aquellos cuyos derechos caducan dentro de poco tiempo.