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El médico al instante, ni pagando

Las listas de espera de la Seguridad Social son uno de los principales motivos por los que un 22% de los españoles han contratado un seguro privado. Se tarda una media de 40 días en ser atendido por un especialista público y unos 14 en conseguir cita en la privada. La inmediatez no es cuestión de dinero

Puede empezar la rehabilitación dentro de un mes". Con estas palabras, Juan Coello, de 54 años, descubrió que la inmediatez era un concepto relativo para su seguro privado. Al tropezarse una tarde, se rompió dos metatarsos de su pie derecho. Tras un mes de muletas, su aseguradora le auto­rizó a realizar 30 sesiones de rehabilitación para que la fractura soldase bien.

"Lo lógico hubiera sido empezar el tratamiento en el mismo momento que comencé a caminar. No creo que la espera beneficiara a la curación", se lamenta. Como él, 10 millones de personas tienen un seguro privado en España. Dos de ellos son funcionarios o familiares de estos. Y muchos de ellos han descubierto que en la sanidad privada también se espera. El último estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que analiza ocho aseguradoras privadas de 11 ciudades, concluye que la demora media en el sistema de pago para ver a un especialista asciende a 14 días.

La demanda de seguros médicos aumenta casi un 7% al año

Un servicio privado cuesta unos 700 euros. Las comunidades invierten hasta 1.500 por persona y año

Una espera que, en los casos más extremos, puede llegar a los 271 días. Eso a pesar de que el tiempo ha sido uno de los eslóganes más repetidos por las compañías aseguradoras a la hora de atraer nuevos clientes. Aunque sea de pago, el médico al instante no es una realidad.

El sistema sanitario español es uno de los más reseñados del mundo por su asistencia. A pesar de ello, cerca de 200.000 personas carecen de cobertura sanitaria. Son parados de larga duración a los que se les ha agotado la prestación, personas que nunca cotizaron o afiliados a colegios profesionales que no tienen derecho a asistencia sanitaria gratuita. En enero de 2012 esta realidad cambiará con la aplicación de la Ley General de Salud Pública que universalizará del todo la sanidad.

Una nueva tarea para las comunidades autónomas, con las competencias cedidas en la materia desde hace 10 años y que no terminan de soltar el lastre de las listas de espera. Con grandes variaciones entre las regiones, la media para ser atendido por un especialista en el servicio público es de 40 días. Ese es, precisamente, uno de los principales motivos por los que un 21,7% de los españoles ha decidido contratar asistencia privada.

"La demanda de servicios sanitarios de pago sigue en constante crecimiento, habiendo registrado un incremento anual del 6,8% en volumen de primas en el periodo 2006-2010", aseguran desde el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS), la agrupación que representa al sector que oferta 53.000 camas distribuidas en 483 hospitales.

Pero este crecimiento no implica la excelencia y no erradica la tediosa espera. Es cierto que para acudir a la consulta del ginecólogo a través de la sanidad pública hay que esperar una media de 69 días. Ese tiempo se reduce a 15 jornadas en la privada. Pero incluso pagando, en esta especialidad una compañía ha llegado a dar cita a los 217 días.

Las listas, junto a la mala praxis y el maltrato de los profesionales, es la principal queja de pacientes de aseguradoras que llegan al defensor del paciente. "Muchas personas piden cita a un especialista y, como poco, le dan hora un mes o mes y medio después", cuenta la defensora del paciente, Carmen Flores.

En La Coruña, un especialista de la sanidad privada atiende, de media, 22 días después de llamar para pedir cita. En casos extremos se ha llegado a recibir al paciente a los siete meses.

En Madrid, la media es de nueve días, con una espera máxima de dos meses, según el estudio de la OCU. "En realidad, es un dato alentador y estimulante de cara a la mejora continua de nuestros procesos, máxime teniendo en cuenta que las medias nada tienen que ver con los tiempos del sistema público. Siguen siendo menores", responden desde el IDIS.

La diferencia en los tiempos de espera entra la sanidad pública y la privada depende de la especialidad, pero también de la localidad donde resida el paciente. Y hay casos en los que la pública es más rápida que la privada.

María Ruiz, de 51 años, tiene cobertura con Asisa y necesitaba ir al endocrino. En Granada, ciudad en la que vive, hay cuatro profesionales afiliados a su seguro. "A mediados de noviembre llamamos a todos; nos dijeron que hasta enero no tendrían un hueco", recuerda su hija. "En la pública, en 10 días le hubieran dado hora. Estamos pagando por un servicio que no cumple del todo", añade.

Y los precios no son algo desdeñable. Una prima para un hombre soltero de 30 años cuesta en Asisa 708,72 euros al año; en el caso de la mujer, 752,52. En IMQ la cuota es fija y algo más barata, 707,64 euros anuales. En general, las tarifas se asemejan bastante y están muy por debajo de lo que las comunidades autónomas invierten en cada ciudadano. Baleares, que es la que menos recursos destina de toda España, se deja en salud 1.003,32 euros anuales por persona, cien euros menos que Madrid.

El País Vasco lidera el ranking con 1.563,68 euros anuales, según el último informe (septiembre de 2011) de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), que desde 2004 monitoriza el estado del sistema sanitario español.

La crisis económica está afectando de lleno a la Seguridad Social. La sanidad es la cuarta preocupación de los españoles en el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), del mes de noviembre. Por delante tiene al paro, la economía y la clase política.

Los recortes en Cataluña, donde se ha llegado a plantear la privatización de parte del servicio; la desatención a parados o el debate del copago en muchas regiones son algunas de las noticias que preocupan a los españoles. "Con el recorte de servicios, nos tememos que aumentarán las filiaciones al seguro privado. Eso a pesar de la calidad y los medios de la pública. Desde el Defensor del Paciente consideramos que están arruinando y desprestigiando nuestro sistema sanitario", sentencia Carmen Flores.

La calidad del servicio público está directamente relacionada con el dinero que destinan las regiones a mantenerlo. Canarias, Madrid y Valencia permanecen desde hace seis años en los últimos puestos del informe anual de la FADSP. Son, tras Baleares, las regiones que menos invierten en sanidad. Además, desde 2004, Valencia, que el año pasado destinó 1.078,95 euros por persona al sistema público, ha ocupado el último puesto en siete de los ocho años estudiados.

"Nuestras listas de espera son mínimas y casi siempre podemos dar cita para el mismo día", cuenta una dermatóloga que trabaja en la Fundación Jiménez Díaz, un hospital madrileño privado de gestión mixta, y que prefiere no dar su nombre. Ella atiende tanto a pacientes de la Seguridad Social como a particulares.

"Aunque las privadas pueden ofrecer una cierta mejora desde el punto de vista de la espera, en general los tiempos para acudir al especialista oscilan entre los 30 y los 45 días según mi propia experiencia en otros centros", agrega.

"La gente paga el seguro y al final el tiempo de espera es muy similar entre la privada y la Seguridad Social", apostilla la defensora del paciente.

Pese a esto, cuando alguien contrata un seguro privado, en general, está contento con los servicios que recibe. Entre los usuarios de la privada, el grado de satisfacción oscila entre el 69% y el 79%, según las aseguradoras. Unos puntos por detrás de la pública, que cumple para el 76,6% de los pacientes en Valencia, el mínimo nacional, y para el 91,96% de Navarra, que se alza en el podio de la excelencia.

A Juan Coello esas cifras no le van a hacer cambiar su percepción sobre su seguro. Recibió tarde sus sesiones de rehabilitación. Le sometieron a magnetoterapia, le dieron masajes y estuvo haciendo ejercicios en el gimnasio. Sus huesos soldaron bien. Y a pesar del enfado inicial por la demora, no va a cambiar de seguro.

"En realidad, me ha funcionado bien. He estado afiliado a tres compañías y en las otras me he sentido peor tratado. También he sido usuario de la pública, donde creo que el seguimiento es mejor, pero no termina de superar el problema de los tiempos. En la privada he tenido que esperar en muchas ocasiones, no es una solución infalible, pero ya tengo todos mis médicos ahí", concluye Coello.