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"No hay plazas en los pisos de reinserción"

Las entidades que trabajan con drogodependientes y muchos usuarios se concentran frente al Ayuntamiento para protestar contra los recortes

Carlos sujeta una pancarta en la que se lee: "Por la calidad en la red pública de drogodependientes". No es ni trabajador de un centro público, ni voluntario de ONG. Es usuario. Cuenta que, a sus 43 años, lleva 22 consumiendo. Está a punto de acabar los seis meses de su programa de rehabilitación. "Me quedan 10 días, y luego me ponen en la calle", relata. La asociación que se ocupa de su caso le ha buscado un albergue, así que en la calle no estará. De momento. Lo ideal, sin embargo, sería otra cosa: "No hay pisos de reinserción. Yo pensaba que podría estar en uno de ellos otros nueve meses, porque estoy haciendo un curso de carpintería, pero no hay plazas", se lamenta.

Carlos y otras 300 personas, según cálculos de EL PAÍS, se han concentrado esta tarde frente al antiguo Ayuntamiento, en la plaza de la Villa. Protestan porque cada vez hay más recortes en los recursos para atender a drogodependientes, se cierran centros, las subvenciones se retrasan o no llegan... Y también porque el Ayuntamiento pretende transferir a la Comunidad de Madrid el organismo que se ocupa de estas necesidades, el Instituto de Adicciones, con "una red de atención que es un referente de calidad a nivel internacional", aseguran en el manifiesto que han firmado más de medio centenar de asociaciones que trabajan en la Comunidad de Madrid.

"Por la calidad en el tratamiento", han coreado varias veces los asistentes a la concentración, vigilados de cerca por policías municipales y nacionales, que han delimitado con vallas el espacio en la plaza de la Villa en el que podían manifestarse. "Queremos asistencia, no beneficencia", decía uno de los carteles. "Dejarnos sin recursos, vergüenza me daría", rezaba otro. Los concentrados han pedido al Ayuntamiento que no cierre proyectos, recursos y programas de prevención, apoyo y reinserción de drogadictos. Han mostrado su preocupación porque consideran que la Comunidad de Madrid tiene un enfoque puramente sanitario del problema, y no psicosocial, que es el que consideran que puede ayudar a las personas con drogodependencia.

Carlos sostenía la pancarta pese a no tener muy claro en qué consiste el probable traspaso del Instituto de Adicciones municipal a la red regional. "No entiendo de eso, la verdad, pero sí sé que al que perjudica es a mí", decía. La Agencia Antidroga de la Comunidad de Madrid avisó el mes pasado a las asociaciones que gestionan pisos para drogodependientes de que el contrato acaba en diciembre. Les dijeron también que no se iba a renovar, según relató en su momento a EL PAÍS el portavoz de la asamblea de entidades dedicadas a atender esta red. Según varias fuentes de estas asociaciones, se trata del cierre de 11 de los 18 pisos en los que residen por temporadas drogodependientes en tratamiento o en proceso de reinserción.

Trabajadores, voluntarios y muchos usuarios de la red pública de atención a las drogodependencias se han unido esta tarde bajo el lema "No a los recortes, tenemos dignidad". Algunos, los más mayores, se lamentaban de tener que volver a protestar en la calle 25 años después de las primeras luchas.