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El gran reto, acabar con los residuos

Es necesario reciclar más. En españa, el 53% de la basura generada acaba en los vertederos. Se pierden así millones de toneladas de materiales y materias primas

La proliferación de grandes núcleos urbanos conlleva un creciente problema para los administradores municipales: la gestión de la ingente cantidad de residuos urbanos que se generan. Las ciudades inteligentes del futuro (smart cities) se enfrentan a un triple reto: la eficiencia económica, social y ecológica. La apuesta parece clara: la tecnología y la creatividad para superar el desafío que se presenta. Las aportaciones del futuro permitirán rebajar los costes de la gestión integral de basuras en más de un 50% y reducir la huella ecológica.

Según un estudio realizado por FCC, en España se generan 600 kilos de residuos sólidos urbanos al año por cada habitante, lo que supone un total de 24 millones de toneladas anuales. Este volumen requiere un elevado gasto económico y humano derivado de la recogida de las basuras acumuladas en los contenedores. Las ciudades inteligentes emplearán las nuevas tecnologías para hacer más flexible el servicio de recogida y adaptarlo a las necesidades.

Actualmente, jóvenes empresas españolas están diseñando los cubos de basura del futuro, que contarán con sensores para medir su nivel de llenado. Este es el proyecto eGarbage, de la compañía Wellness Telecom, que creará "una red de monitorización del llenado de los contenedores y un algoritmo de optimización para mejorar las rutas de recogida". Empleando redes inalámbricas de sensores se envía la información a una central de datos que diseñará las rutas más eficientes. Un paso más hacia la ciudad inteligente en tiempo real, que permite ofrecer soluciones efectivas en el momento necesario.

"Esta tecnología garantiza importantes beneficios gracias a la gestión más eficiente de los recursos humanos y materiales, lo que significa, a su vez, un importante ahorro, con un aumento en la calidad del servicio para el ciudadano y una reducción de la huella ecológica por el menor gasto de combustible", explica Francisco Bernardo, director del proyecto.

Las nuevas tecnologías posibilitarán un aumento de la eficiencia en las papeleras con los avances desarrollados por otra empresa nacional, Sun Nest, consistente en un sistema de prensado de los restos para reducir su volumen. La prensa, así como los sensores y el dispositivo inalámbrico de comunicación, son alimentados con energía solar, por lo que las papeleras son autosuficientes. La basura queda compactada en un recipiente cerrado, lo que también evita los malos olores. "Esta innovación permite un ahorro respecto al sistema tradicional de gestión de residuos del 60%", asegura Montse Panadès, directora comercial de Sun Nest, "lo que permite amortizar la inversión en el primer año y ahorrar en los nueve siguientes del ciclo de vida de las papeleras".

Finalizado el proceso de recogida, comienza la fase de recuperación de los residuos para su posterior reutilización. A los tradicionales sistemas de reciclaje, las grandes empresas españolas dedicadas a la gestión de residuos están incorporando avances tecnológicos que permiten dar un paso más. Según FCC, el 53% de la basura generada en España acaba en vertederos, lo que significa más de 12 millones de toneladas anuales. Al impacto ecológico que tiene esta práctica hay que añadir la pérdida de materiales que supone, por lo que buscarles una segunda vida es fundamental.

Desde Acciona reconocen el papel "protagonista" que tienen las empresas privadas para construir las ciudades del futuro, aportando soluciones innovadoras y creativas. El centro de I+D de Acciona dedica una parte de su investigación a la "valorización de subproductos" para desarrollar nuevos materiales empleando basuras. Un ejemplo es la reutilización de neumáticos en desuso para aplicaciones dentro del mundo de la construcción, como la reducción de las vibraciones provocadas por el ferrocarril, protección de elementos estructurales o aislamiento acústico.

Finalmente, los desechos no reutilizables serán aprovechados para generar energía en un proceso conocido como "valorización energética". "La basura es un recurso inagotable, por lo que es probable que sea la energía renovable más accesible, dada la facilidad de su obtención", informa FCC. En la actualidad, las grandes empresas del sector están realizando grandes inversiones para desarrollar sistemas que aprovechen el potencial energético de los materiales transformándolos en ecocombustibles para cementeras y centrales térmicas.

Desde Ferrovial apuestan por la valorización energética de los residuos como una solución a la gestión correcta y ambientalmente segura de los mismos. Este proceso será en el futuro más importante porque "constituye una fuente complementaria de producción energética en unos momentos de carestía y futura carencia de combustibles fósiles".

Así, a través de la incineración de los desechos se obtiene energía eléctrica. FCC posee en la actualidad cinco de estas plantas incineradoras, dos de ellas situadas en España, que en los próximos años serán capaces de procesar y transformar en energía casi un millón de toneladas de basuras al año. Un ejemplo es la central de Zabalgarbi, en Bilbao, que genera el 10% de la luz que consume Vizcaya y el 30% de la que se utiliza en los hogares y comercios. El reto para las ciudades inteligentes del futuro es optimizar el 100% de los residuos y sustituir los actuales vertederos por centrales de energía verde.

Pagar por tirar

Todo avance tecnológico será insuficiente si no se consigue concienciar a la sociedad de la importancia del reciclaje urbano. Para fomentar esta cívica conducta, en Estados Unidos han surgido iniciativas como la llamada propuesta Pay as you throw (pagar por tirar), que establece una cantidad de basura máxima que debe generar cada vivienda.

Este sistema fomenta el reciclaje, ya que grava el volumen de residuos generados, mientras que exime del pago si se separan los residuos para que sean posteriormente reciclados. Las distintas experiencias puestas en marcha han sido muy positivas, ya que se ha constatado una notable reducción de las basuras, así como un aumento significativo del nivel de reciclado.

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