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La endogamia favorece la promiscuidad en las hembras

El fenómeno se explicaría por un mecanismo evolutivo para favorecer su capacidad de tener más descendientes, según un estudio

Un grupo de investigadores ha realizado un estudio multidisciplinar combinando experimentos de cría en cautividad y selección, usando como modelo el escarabajo castaño de la harina (Tribolium castaneum), en el que estudiaron el comportamiento de apareamiento y grado de promiscuidad en función de su variabilidad genética. Los resultados principales que acaban de ser publicados por la revista Science concluyen que la endogamia favorece la promiscuidad en las hembras.

Brent C. Emerson, del CSIC, perteneciente al Grupo de Ecología y Evolución en Islas, del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología de Tenerife, es uno de los investigadores de este arduo trabajo de más de cuatro años. Según el biólogo evolutivo, "en la naturaleza es muy frecuente el fenómeno de la poliandria, es decir, una misma hembra puede aparearse con varios machos. Sin embargo, las implicaciones evolutivas de este comportamiento no son triviales de comprender, ya que a pesar de que una hembra se pueda aparear con varios machos (con los costes que ello supondría), es posible que toda la descendencia provenga de la aportación de un único macho".

Estos investigadores han conseguido identificar los principales beneficios, en términos de capacidad de reproducción, del comportamiento de poliandria en las hembras de estos escarabajos bajo un escenario de endogamia. El experimento en cuestión consistió en mantener generaciones de estos escarabajos bajo un escenario de endogamia (con la consecuente pérdida de variabilidad genética por un proceso conocido con el nombre de cuello de botella) y una situación control sin endogamia. Después de mantener a estos escarabajos en cautividad a lo largo de 15 generaciones, los científicos comprobaron cómo las hembras de las poblaciones endogámicas se volvían más promiscuas, lo cual se explicaría por un mecanismo evolutivo de favorecer su capacidad de tener más descendientes. "En otras palabras -afirma Emerson-, las hembras que han sufrido una historia de endogamia pueden paliar los efectos reproductivos negativos apareándose con muchos machos, con el objetivo de poder tener más oportunidades de ser fecundadas por machos con parentescos más alejados de ellas".

"Este trabajo es un ejemplo muy ilustrativo de la amplia gama de estrategias evolutivas que pueden utilizar los animales que facilitan escapar de escenarios adversos como el que se plantearía en una comunidad con una variabilidad genética muy empobrecida", añade este investigador.