Los franceses protestan contra la degradación de la enseñanza

Entre el 20% y el 52% de los profesores secundan la huelga en el público y el privado

Miles de profesores, padres y alumnos han salido hoy a la calle en París y casi un centenar de ciudades de Francia para protestar contra la "degradación de la enseñanza" y los recortes presupuestarios y de maestros decididos por el Gobierno de Nicolas Sarkozy. La huelga, convocada de forma inédita tanto en los colegios públicos como en los privados, ha tenido un seguimiento desigual. Según los sindicatos, más del 52% de los funcionarios estatales ha secundado el paro, frente a un 44% de los profesores privados. El Gobierno, que ha tratado de minimizar la protesta como "un acto electoral de los sindicatos para su campaña de otoño", ha rebajado esas cifras a la mitad.

Indignados por la pérdida de horas de formación y el bajón de calidad de la escuela pública; y cada vez más inquietos ante los despidos continuos de compañeros, los profesores franceses llevan meses expresando su malestar por el rumbo que ha tomado la hace no tanto envidiada escuela pública. "Nuestra escuela republicana ya no es lo que era", explica una profesora de español que trabaja en un instituto a las afueras de París. "Francia parece haberse sumado con entusiasmo al movimiento contra la educación pública que recorre; el Gobierno ha tenido sin duda una parte de culpa, pero creo que no toda. La impresión es que el ataque a la educación es una consigna decidida por la derecha que domina la Comisión Europea; como si con la excusa de la crisis aprovecharan para hundir la enseñanza pública buscando que en el futuro no haya ya ciudadanos sino clientes sin capacidad crítica".

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La cifra de puestos de trabajo perdidos en el sector educativo francés desde 2007, el año en que Nicolas Sarkozy llegó al Elíseo, es de 64.000. Italia, España, Grecia, Portugal siguen la misma tendencia. Pero los despidos no han sido todavía suficiente para el Gabinete. Mañana mismo, el Gobierno francés aprobará su decreto de Presupuestos, que planea reducir en 14.000 personas más las plantillas de los colegios.

Sébastien Sihr, miembro del sindicato Snuipp-FSU, el principal sindicato de educación primaria, dijo ayer que es "hora de mandar un mensaje fuerte que haga saber a los políticos que la educación debe ser la prioridad central del país. La escuela será, de hecho uno de los grandes temas de la campaña electoral para las presidenciales de mayo, y los candidatos socialistas a las primarias la tienen entre sus grandes cuestiones.

El ministro de Educación, Luc Chatel, que llegó a su cargo desde el departamento de recursos humanos de L'Oreal, ha vuelto a defender hoy la supresión de miles de puestos de trabajo, y ha asegurado que la verdadera cuestión que se debe afrontar es "la educación a medida, y no la cantidad" de profesores.

Precisamente, esta idea de la 'educación personalizada' es lo que más indigna a los sindicatos, que recuerdan que cuantos menos maestros haya menos posibilidades quedan de seguir de forma individualizada a los alumnos. "Es imposible dar una enseñanza calidad si no tenemos las suficientes personas formadas", ha dicho Bernadette Groison, de la FSU, a la agencia France Press.

En ese sentido, los sindicatos afirman que son los centros con menos subvenciones, y por tanto los que peor funcionaban, los que han resultado más tocados en la vuelta al colegio de este año. En particular los centros de primaria son los más afectados, pues han perdido 9.000 puestos de trabajo del total de 16.000 recortados, dicen las centrales sindicales.

La profesora de español en Francia pinta un escenario muy oscuro: "Clases cada vez más masificadas, programas que atacan la libertad pedagógica y del maestro, desprecio de las lenguas clásicas y extranjeras... Nos dicen que en unos años no seremos profesores sino acompañadores. Pero lo peor es que el viejo sistema de enseñanza pública, que formaba personas pensantes, es cada vez más corto de vista, más pobre, menos humanista. Desde Sarzozy, la educación ya no es una prioridad, porque no es rentable. Así vamos hacia la barbarie".

En el sector privado no están mucho más contentos. La histórica movilización de hoy reclama el el mantenimiento del nivel de empleos para 2012 porque todos los profesores deben dar clase todos los días de la semana ya que no hay sustitutos. Pero este curso van a perder al menos 1.500 maestros más. Y según reconoce el secretario general de la educación católica, eso ha conllevado el final del acompañamiento personalizado.

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