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Las centrales nucleares españolas superan las pruebas de resistencia europeas

El informe preliminar del Consejo de Seguridad Nuclear considera adecuada la capacidad de respuesta de las plantas ante terremotos, inundaciones y accidentes graves

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha remitido este jueves el informe preliminar con los resultados iniciales de las pruebas de resistencia realizadas a las centrales nucleares españolas para analizar su capacidad de respuesta frente a inundaciones, terremotos, accidentes graves o pérdida de energía eléctrica, así como identificar medidas para mejorar su nivel de seguridad. El organismo decidió realizar estos exámenes en toda la Unión Europea a raíz del accidente sufrido por la planta japonesa de Fukushima tras el seísmo y el tsunami del pasado 11 de marzo.

El documento, elaborado con los informes preliminares que las empresas explotadoras de las nucleares españolas entregaron al CSN el 15 de agosto, concluye que el equipamiento y los protocolos de las nucleares españolas son adecuados para responder a los fenómenos analizados: terremoto que exceda las bases del diseño de la central; inundaciones que excedan las bases del diseño de la central; otras condiciones extremas que afecten a la seguridad de una central específica; pérdida prolongada del fluido eléctrico; pérdida prolongada del sistema de refrigeración; accidente que conlleve la fusión del núcleo, y deterioro en las condiciones de almacenamiento del combustible usado. No obstante, a la espera de los informes finales, la comisión de evaluación "ha identificado aspectos en los que la información deberá ser completada".

En el caso de terremotos, el CSN informa de que los titulares de las plantas están revisando los análisis de márgenes sísmicos para asegurar y mantener la parada de la central. Además, todas las centrales han comprobado la adecuación de la base de diseño frente a inundaciones externas. Vandellós II es la única cuyo emplazamiento está en la costa, si bien se encuentra situada en una cota superior a los 20 metros sobre el nivel del mar, por lo que se concluye que los niveles de inundación adoptados como base de diseño siguen siendo válidos.

Otra conclusión es que las centrales disponen de estrategias para hacer frente a accidentes severos en el reactor y en el edificio de contención, así como para la gestión de las emergencias asociadas. En cuanto a los sistemas de refrigeración de la piscina de combustible gastado y las estrategias ante un calentamiento, así como los aspectos relativos a la pérdida de blindaje radiológico que supondría un descenso del nivel de agua en las piscinas, las propias empresas explotadoras proponen mejoras.

Los titulares también plantean diversas medidas ante una posible pérdida total de larga duración de alimentación eléctrica de corriente alterna. El CSN considera adecuado el planteamiento presentado.

El informe final de los titulares de las instalaciones deberá ser remitido a los organismos reguladores de cada país antes del 31 de octubre y estos, antes del 31 de diciembre, deberán remitir a la Comisión Europea sus conclusiones definitivas. Finalmente, el proceso se someterá a una revisión por equipos formados por representantes de todos los organismos reguladores y de la Comisión Europea que deberá terminarse antes del 30 de abril de 2012.

El CSN tiene previsto revisar en detalle los nuevos cálculos y realizará inspecciones específicas antes de la emisión del informe final en diciembre. El regulador español añade que el diseño de detalle y la implantación de las mejoras identificadas en el informe, así como otras medidas que se deriven de las lecciones de Fukushima, se realizarán dentro de una planificación a corto y medio plazo.