Malasia envía a un campamento de reeducación a jóvenes "afeminados"

La decisión ha provocado la ira de los colectivos de defensa de los derechos de los homosexuales y la crítica del Ministerio de la Mujer, la Familia y el Desarrollo de las Comunidades.

Las autoridades de Educación del estado de Terengganu, en el noreste de Malasia, han enviado a un campamento de entrenamiento a un grupo de unos 60 adolescentes con "inclinaciones afeminadas" para disuadirlos de ser gais y aconsejarles cómo fomentar su masculinidad. La decisión ha provocado la ira de los colectivos de defensa de los derechos de los homosexuales y la crítica del Ministerio de la Mujer, la Familia y el Desarrollo de las Comunidades, cuya responsable, Shahrizat Abdul Jalil, ha calificado la iniciativa de ilegal y ha pedido la abolición de estos programas.

Los chicos -de 13 a 17 años de edad- fueron seleccionados para seguir el curso de cuatro días de duración, que finalizó el miércoles, después de que sus profesores los identificaran como estudiantes que mostraban "algunas características femeninas", según declaró el martes pasado Razali Daud, director de Educación del estado, en el diario local New Strait Times. El campamento fue impulsado por la existencia, según dijo Razil, de un número creciente de colegiales afeminados en la región.

La homosexualidad es un tema tabú en Malasia, un país mayoritariamente musulmán, en el cual el sexo entre hombres es ilegal. La sodomía está castigada con penas de cárcel que pueden llegar a 20 años. La ley es aplicada en raras ocasiones y de forma aleatoria, aunque algunos estados criminalizan y encarcelan incluso a quienes se travisten en público.

El objetivo del campamento es "guiarles de vuelta al camino correcto en la vida antes de que alcancen el punto de no regreso", señaló Razali a la agencia Associated Press. "Tal comportamiento afeminado no es natural y afectará sus estudios y su futuro".

Se trata de la primera vez que Terengganu, un estado conservador, conocido por sus islas de aguas color turquesa, lleva a cabo este programa, aunque en el pasado ha impulsado iniciativas para promover la moralidad musulmana, como ofrecer lunas de miel gratis para salvar matrimonios que pensaban divorciarse.

Razali negó que los adolescentes hayan sido obligados a asistir al curso, que incluía clases de religión y motivación, y asesoramiento físico. Aseguró que solo habían sido "invitados" a participar, y que, tras la conclusión, padres y profesores supervisarían la evolución de los jóvenes y les aconsejarían. "No es una cura de la noche a la mañana", dijo. "No podemos forzar a los chicos a que cambien, pero queremos que conozcan cuáles son sus elecciones en la vida. Algunos jóvenes afeminados acaban como travestis u homosexuales, queremos hacer todo lo que podamos para limitar esto".

La medida de reeducación ha provocado la furia entre las asociaciones y colectivos como el Grupo de Acción Conjunta para la Igualdad de los Géneros, que ha asegurado que los "campamentos de entrenamiento correctivos" incitan "la homofobia y los prejuicios" y "violan los derechos de las personas que son percibidas como diferentes". "Hay que enviar una señal clara a las instituciones de que no es asunto suyo inmiscuirse en la identidad de un individuo y las preferencias personales". La ministra Shahrizat Abdul Jalil declaró que señalar a estos chicos por su supuesto amaneramiento es traumatizante y puede dañarles psíquicamente.

Razil declaró, quizás como consecuencia de la polvareda levantada por la iniciativa, que esta iba destinada a formar el carácter de los adolescentes y que el objetivo no era modificar sus preferencias sexuales.

El año pasado, un joven gay que colocó en la página en Internet Youtube un vídeo en el que defendía su opción sexual recibió amenazas de muerte. Las autoridades le acusaron de insultar al Islam, aunque no fue encausado. El caso más famoso del uso de la ley contra la sodomía es el del líder de la oposición Anwar Ibrahim, que está siendo juzgado bajo la acusación de haber practicado el sexo con un antiguo ayudante. Anwar -casado y con seis hijos- asegura que es víctima de un complot y que los cargos han sido inventados para desprestigiarle. El Gobierno lo niega.

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