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La NASA pagará a Rusia 538 millones por los vuelos de sus astronautas

El contrato, que amplía el actual, es para los vuelos a la estación espacial en naves Soyuz de doce astronautas en 2014 y 2015

Mientras sus transbordadores espaciales van camino del museo (el Discovery ya ha realizado su último vuelo y el Endeavour y el Atlantis lo harán en los próximos meses), la NASA ha tenido que firmar un contrato con la Agencia Espacial de la Federación Rusa para el transporte de sus astronautas a la Estación Espacial Internacional (ISS) y regreso a la Tierra en naves Soyuz. Se trata de una ampliación del acuerdo existente y fija un precio de 753 millones de dólares (538 millones de euros) por viajes para seis astronautas en cápsulas Soyuz en 2014 y para otros seis en 2015, con regreso en 2016, además de los entrenamientos, operaciones de vuelo, aterrizaje y recogida de los astronautas a su regreso.

La fase temida por el sector espacial estadounidense en la que, por primera vez desde prácticamente el inicio de la era espacial, los astronautas de la NASA carecen de nave propia para ir al espacio empieza este año y durará, al menos, cinco más, según las previsiones de la agencia plasmadas en la ampliación del contrato. En el mismo comunicado, la NASA recalca que está impulsando el desarrollo de nuevos medios de transporte espacial, a través de empresas privadas, para enviar cargas (primero) y tal vez astronautas (después) a la ISS. Charles Bolden, director de la NASA ha señalado que el contrato con Rusia demuestra hasta qué punto son clave estos desarrollos.

"La propuesta presupuestaria del Presidente para la NASA en 2012 impulsa la financiación de nuestros acuerdos con la industria espacial privada y da prioridad a los esfuerzos para asegurar que los astronautas americanos y las cargas que necesitan sean transportadas por compañías americanas, en lugar de continuar contratando fuera este trabajo, a otros gobiernos", ha dicho Bolden.

La NASA firmó contratos el año pasado con el sector privado para propulsar el desarrollo y demostración de sistemas de transporte espacial tripulado (nuevos cohetes y nuevas cápsulas) y cuenta con que estén listos a mediados de la década. Previamente había ya encargado el desarrollo de naves de carga.

Al legar a la Casa Blanca, Obama pidió a un comité de expertos que evaluara la estrategia espacial de la NASA y el llamado Informe Augustine resultante aconsejó desplazar desde la NASA hacia empresas privadas el transporte a la ISS y dedicar la agencia a empresas más novedosas, como viajes a asteroides o a Marte. Asimismo, los expertos aconsejaron cancelar el programa Constellation de la NASA que estaba desarrollando el cohete Ares I y la cápsula tripulada Orion para viajar a la ISS. La decisión suscitó una fuerte polémica -aún abierta- con muchas voces a favor de esta nueva estrategia y no menos opiniones contrarias a renunciar -por cinco o seis años- a naves propias para los astronautas estadounidenses.

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