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Solo el 35% de los mayores de 75 que están polimedicados toman bien los fármacos

Uno de cada tres pacientes que acude a urgencias tiene problemas relacionados con los medicamentos

Tomar cuatro o más fármacos es lo habitual en las personas mayores de 75 años. La diabetes, la hipertensión, el colesterol, la coagulación... son patologías crónicas que se van acumulando entre los mayores. Pero llevar bien el tratamiento es muy difícil. Solo lo hace un 35%. Por eso un grupo de profesionales de la Comunidad de Madrid ha elaborado un protocolo para ayudar a que las personas polimedicadas cumplan con sus protocolos. Porque eso tiene consecuencias para la salud. Uno de cada tres ingresos en urgencias está relacionado con un problema con los fármacos; y unas 15.000 o 20.000 muertes anuales se relacionan con estas causas.

La idea para evitar estas complicaciones es sencilla: una cooperación entre médicos, enfermeros y farmacéuticos que vayan, caso a caso, revisando lo que el paciente tiene prescrito. Y, luego, el suministro de pastilleros semanales para ayudarles a seguir las indicaciones.

Estos pastilleros son unas cajitas de plástico con varios compartimentos. Lo normal es que tengan siete columnas, una por cada día de la semana, y que cada una de ellas esté dividida en tres, correspondientes a los tres momentos más frecuentes para tomar las pastillas: desayuno, comida y cena (o mañana, mediodía y noche). Se rellenan una vez a la semana -solos o con ayuda de los farmacéuticos o enfermeros-, y así el paciente sabe qué tiene que tomar cada vez, sin necesidad de tener que consultar los prospectos o los informes médicos.

Además, con este sistema sabe seguro si se ha olvidado de una toma, porque la casilla correspondiente sigue llena. Esto es muy importante porque acaba con las dudas acerca de si se han tomado las pastillas o no, ya que, cuando esta actividad se vuelve rutinaria, las personas no la registran -es como el conducir, advierten los médicos-, y se corre el riesgo de que, ante la duda, se dupliquen las dosis, lo que puede ser tan o más peligroso que no tomarla.

Aunque esta iniciativa se ha estudiado para la Comunidad de Madrid, está en línea con otras del Ministerio de Sanidad y de grupos de profesionales.