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Reportaje:

Primera interconexión submarina entre la península y Baleares

Tres cables cubrirán los 237 kilómetros que separan ambas costas.- El tendido del segundo ha tenido lugar en la bahía de Santa Ponsa

Si se combinan tres cables submarinos de 6.600 toneladas de peso cada uno, dos plataformas conversoras eléctricas -las primeras de este tipo en España y que transforman la energía eléctrica continua en alterna-, una compañía como Red Eléctrica España (REE) y un barco de la compañía noruega Nexans se obtiene como resultado el proyecto Rómulo: la primera interconexión entre la península ibérica y las islas Baleares. O lo que es lo mismo, un trabajo que hará que en las islas de Menorca y Mallorca mejore la calidad del suministro eléctrico en un 25% (200 megavatios en intercambio, 400 megavatios en total). En palabras de Ramón Granadino, presidente de REE en Baleares, "ahora mismo es un sistema vulnerable. En el último apagón en las islas, el 13 de noviembre de 2008, hubo un problema en una central y cayeron todas, una tras otra; fue un efecto dominó. Tardamos seis horas en recuperarse el sistema". El proyecto fue aprobado en 2007 y ha supuesto una inversión de 375 millones de euros para la empresa española, de los cuales 275 millones corresponden al suministro e instalación de los cables y el resto a la construcción de las estaciones conversoras, las cuales "están casi terminadas, más o menos al 95%".

Es el segundo proyecto más largo del mundo y el segundo más profundo, llegando a los 1.450 metros

Lo que más resalta del buque es la gran bobina de cable enrollada y situada en el centro, con 29 metros de diámetro y 12 metros de altura

Punto de partida, la bahía de Santa Ponsa, en Mallorca. Destino: Sagunto, Valencia. 237 kilómetros que conseguirán unir ambas costas. Es el segundo proyecto más largo del mundo y el segundo más profundo, llegando a los 1.450 metros. "El recorrido se hará tres veces, con tres cables. Dos denominados polos y que son de alta tensión y uno de media tensión llamado retorno", explica Juan Prieto Monterrubio, director del proyecto. El pasado 13 enero empezó el montaje con el tendido del primer cable, el cual llegará a la costa valenciana este fin de semana, "tras 18-19 días de navegación". Se prevé que el montaje finalice a finales del primer trimestre de este año.

Solo hay dos barcos en el mundo que trabajen con cables submarinos: el Guilo Verne (Nápoles) y el Skagerrak (Noruega), y se fabrican en Tokio, Noruega o Italia: "Una vez está terminado, se tarda unos 14 días en meterlo en el barco y 55 en llegar a las costas. El que se tiende hoy vino de Japón".

La embarcación, con un tamaño de 122 metros de eslora y pintado de color rojo y amarillo, es el encargado del ensamblaje. En él viven 40 personas, de las cuales 20 dedican las 24 horas del día a que todo salga bien: "No podemos parar, es un trabajo de precisión". A lo que el capitán del barco, un ciudadano noruego de discurso claro añade: "No son sólo las máquinas, la experiencia de la tripulación también es fundamental".

Lo que más resalta del buque es la gran bobina de cable enrollada y situada en el centro, con 29 metros de diámetro y 12 metros de altura:"244 kilómetros que serán posados en el fondo del mar a una velocidad de 1 kilometro por hora -237 kilómetros a los que hay que sumar otros 4 en Valencia y 3 más en Mallorca-, que irán soterrados hasta las plataformas conversoras", explica Granadino. "Los primeros 30 kilómetros son los más complicados, es el ensamblaje. Se saca el cable del barco y se sitúa en el mar con flotadores hasta que llegan a las tuberías instaladas que lo conducirán a la conversora". Durante el trayecto, los tres cables, acompañados en todo momento por un robot, transcurrirán en paralelo con una separación de 1.500 metros entre ellos, "tres rutas diferentes y bien separadas para prevenir cualquier fallo y arreglo que haya que hacer", afirma.

Mallorca y Menorca están conectadas desde los años setenta a través de un cable de 40 kilómetros de longitud. Red Eléctrica tiene previsto unir Mallorca con Ibiza con dos cables que se instalarán en 2013 y 2015 y que supondrán una inversión menor, de 160 millones de euros.