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La sobreestimulación precoz es perjudicial para el aprendizaje, según un estudio

El entrenamiento antes de que el sistema esté preparado puede producir deficiencias permanentes

"El entrenamiento en tareas demasiado complejas antes de que el sistema esté preparado para llevarlas a cabo puede producir deficiencias permanentes en la capacidad de aprendizaje a lo largo de la vida", así explica la psicobióloga de la Universidad de Granada Milagro Gallo los efectos perjudiciales que puede tener la estimulación precoz en un estudio

La investigadora granadina afirma que los problemas se generan cuando la persona sobreestimulada se bloquea emocionalmente o sufre una modificación en el sistema de la memoria. "En ambos casos, el resultado es el mismo: se aprende peor si nos han enseñado empleando técnicas complejas antes de que el cerebro se haya formado adecuadamente", afirma.

La profesora y miembro del Instituto de Neurociencias Federico Olóriz añade que "hay determinados momentos durante la formación del cerebro, que abarca desde la etapa prenatal hasta la adolescencia, en los que influyen decisivamente factores ambientales como la dieta, pero también hay otras circunstancias que afectan al comportamiento posterior y al modo de aprendizaje en etapas adultas, como es el tipo de situaciones al que fuimos expuestos durante los periodos tempranos".

La investigación sobre los efectos de la estimulación temprana y compleja en los procesos cognitivos en estapas adultas ha sido realizada por expertos del grupo de investigación Neuroplasticidad y Aprendizaje de la Universidad de Granada (UGR) coordinados por Milagros Gallo.

Dieta y aprendizaje

Otro aspecto que los expertos de la Universidad granadina están investigando en este proyecto es cómo la dieta puede afectar al aprendizaje y la memoria adultas durante la formación del cerebro. Para ello, han utilizado ratas jóvenes y han recurrido a la memoria de reconocimiento de objetos, sabores y lugares. Además, han dedicado especial atención al estudio del hipocampo y la amígdala.

"Dependiendo de nuestra alimentación, tendremos un desarrollo cognitivo u otro, es decir, lo que comemos afecta al modo en que se configura el cerebro", asegura esta investigadora.

Los estudios demuestran que, durante periodos sensibles de la formación del cerebro, el enriquecimiento o deficiencia de las dietas con colina, un nutriente esencial para el funcionamiento cerebral y cardiovascular que se puede encontrar en la yema de huevo, en la leche, en la carne de ternera, en los cacahuetes o en la lechuga, mejora o deteriora de forma permanente las capacidades cognitivas en un adulto.

Estos estudios se enmarcan en un proyecto de excelencia denominado Educación, Aprendizaje, Cerebro y Desarrollo, al que la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia ha incentivado con 200.000 euros.