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Entrevista:

"Muchos enfermos crónicos están fuera del radar de Sanidad"

Rafael Bengoa, consejero de Sanidad del País Vasco, analiza los cambios que necesita el sistema

Diabéticos, hipertensos, enfermos cardíacos, seropositivos o asmáticos, los pacientes crónicos aumentan cada año. Suponen un tercio de los españoles y casi la totalidad de los mayores de 65 años, aunque cada vez hay más jóvenes con estas enfermedades incurables. En plena crisis, el sistema sanitario sangra por el lado de estos pacientes, que pueden suponer 17.000 euros anuales al sistema si concentran cinco o más dolencias crónicas, frente a los 1.000 euros por cada persona sana. Con estas cifras, suponen el 70% del gasto, todo porque el sistema no está pensado para ellos. Rafael Bengoa (Caracas, Venezuela, 1952), consejero de Sanidad del País Vasco y uno de los mayores impulsores de una gestión sanitaria adaptada a estos enfermos, plantea una reforma en la que "la sostenibilidad del sistema está en la corresponsabilidad entre el médico y el paciente y el apoyo al enfermo con las nuevas tecnologías". Sin rodeos, apela a "avanzar ya en esta dirección, no esperar a que pase la crisis".

La solución a esta "epidemia" pasa por interiorizar que "son enfermedades diferentes que comparten muchas necesidades y muchas soluciones", explica. Por ejemplo, se pueden emplear las mismas técnicas para mejorar la toma de medicamentos en pacientes con enfermedades diferentes. La segunda cuestión a interiorizar es que el paciente sea dueño de su dolencia. Es el nuevo paciente experto, un enfermo "activo y activado por nosotros, no uno pasivo" como el actual. El consejero explica que en Euskadi el paciente experto recibirá seis o siete sesiones formativas, aprenderá a controlar su dolencia y tendrá un plan de autogestión, con unos objetivos. En definitiva, "prescribiremos educación, además de medicamentos", apunta Bengoa. El papel del sistema de salud será acompañarle por medio de las denominadas enfermeras de enlace, que ya se han creado en Andalucía. Estas se anticiparán a las necesidades del paciente crónico cuando ingrese en un hospital -contactando con los servicios sociales y la atención primaria para evitar reingresos- y servirán de guía por el sistema para los enfermos. Todo para hacer que la sanidad sea más sostenible, pero también porque los pacientes activos con su enfermedad obtienen mejores resultados.

A día de hoy, las comunidades autónomas están tomando medidas aisladas para adaptarse a los crónicos. Bengoa recuerda que hay que hacer una reforma estructural: "somos un país de varita mágica, creemos que moviendo una polea va a bastar. Pero hay que mover varias". El consejero muestra su convicción de que "se puede vivir bien con estas enfermedades si se gestionan bien", algo que a día de hoy no se hace en un sistema sanitario preparado para las enfermedades agudas o para un episodio agudo de una enfermedad crónica.

En Euskadi, la reforma se ha convertido en una prioridad política y el pilotaje de varias iniciativas comienza antes del verano. El consejero explica que a lo largo de este año estratificarán a la población porque "unos nos necesitan más que otros y hoy en día no sabemos quiénes son". Al mismo tiempo, pondrán en marcha un centro multicanal desde el que 80 enfermeras de enlace responderán a las dudas de los pacientes vía sms, correo electrónico o llamada de teléfono para llegar a todas las personas, sea cual sea su edad o nivel de conocimientos informáticos. Este mismo centro enviará recordatorios para tomar correctamente las medicinas o para avisar de las citas médicas. Las nuevas tecnologías también se están probando en el campo de la telemedicina. "El paciente se toma la tensión y esa información se manda al centro de salud por bluetooth u otra plataforma", ejemplifica.

El plan es hacer más en los domicilios y en los centros de salud y menos en los hospitales, aunque Bengoa niega que eso suponga alejarse del paciente o deshumanizar el sistema: "hoy en día muchos enfermos crónicos están fuera del radar del sistema y no reciben los servicios que necesitan", añade. Los avances en telemedicina evitarán este problema, pero el consejero alerta: "la sanidad pública tiene sus límites y no podrá ofrecer todos las prestaciones y tecnologías que aparecerán en el futuro, el sistema de salud debe empezar a concienciar a la sociedad sobre esos límites". La telemonitorización será clave y el contacto a través de las nuevas tecnologías, sobre todo con los jóvenes, "hay que utilizar todo el armamento tecnológico para conectar con ellos". Un paciente experto telemonitorizado es, para Bengoa, un paciente más controlado pero menos dependiente del sistema, que pierde parte del riesgo de que sus enfermedades se compliquen.

Los resultados de salud llegarán en cuatro o cinco años, pero ya hay cifras de otros países que anticipan mejoras: en Canadá, el Reino Unido o Estados Unidos los estudios indican que las hospitalizaciones por asma se han reducido un 40% y las visitas a urgencias lo han hecho en un 11%. La mortalidad también se ha reducido, un 3,4%. "Eso también es un ahorro", apunta. A pesar de todo, en pleno debate sobre la sostenibilidad del sistema ante el envejecimiento de la población y sus consecuencias, Bengoa descarta una reducción drástica del gasto porque "hay que reinvertir en educación y vamos a detectar más pacientes, lo que en algunos casos costará más". ¿Llega tarde el debate sobre crónicos a España? "No, además estamos en una situación mejor que otros países para acometer este reto", explica. No existe el modelo perfecto a seguir, pero apunta al Reino Unido, Canadá, Nueva Zelanda, Suecia o Estados Unidos como países entre los que existen iniciativas interesantes. "El problema de los crónicos está más que nunca en la agenda política, existen marcos que nos dan pistas hacia dónde ir y soluciones", resume.