Houston no se nombra

Un ejecutivo de la NASA imparte una conferencia en Bilbao sobre seguridad en proyectos complejos - "Todas las etapas tienen riesgos"

Aunque se le atribuya, el astronauta Jack Swigert, tripulante del Apolo 13, jamás pronunció la frase: "Houston, tenemos un problema". Aún así, desde aquella misión de 1970 ha pasado a formar parte del imaginario popular y, para evitar que en un futuro alguien se vea obligado a pronunciarla dentro de un transbordador de la NASA con un resultado fatal, un equipo de un máximo de 200 personas trabaja en Cabo Cañaveral (Florida), uno de los principales centros de la agencia espacial estadounidense.

Al frente de todos ellos está José Luis Núñez, el subdirector del Departamento de Gestión de Misiones de la Estación Espacial Internacional (ISS, en sus siglas en inglés) y de producción de vehículos espaciales de la NASA. Invitado por Osalan, el Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laborales, ayer ofreció una conferencia en Bilbao sobre seguridad en proyectos complejos.

Unas 200 personas velan en Florida por la seguridad de las tripulaciones
Los vuelos comerciales al espacio pueden ser una realidad en cinco años

Núñez, quien nació en Cuba y a los dos años llegó a EE UU, asegura en un español fluido que la prevención de riesgos laborales en la NASA pasa por tres etapas fundamentales: el montaje y supervisión del transbordador; el lanzamiento y una vez que el cohete está en órbita. Todos los tripulantes reciben cursos sobre cómo actuar ante cualquier contratiempo. A los errores internos que pueden tener los equipos, se suman los problemas que ocasionan los factores externos como los meteoritos, la radiación del sol o la basura espacial.

"Todas las etapas tienen sus riesgos", subraya este licenciado y doctor en Ingeniería Industrial por la Universidad de Florida. "En la Tierra registramos muchos fallos y se investiga por qué se producen. Pero, claro, imagina que vas a hacer un viaje largo y antes de salir miras el motor del carro, chequeas el aceite y los neumáticos, pero en mitad del camino algo pasa", apunta. "El riesgo es mayor en el lanzamiento. Si algo se rompe en ese momento, estás en acción, vas hacia arriba a gran propulsión y no puedes decir vamos a parar aquí un momento que algo va mal".

De los tres grandes accidentes que jalonan la historia de la NASA, cada uno se ha producido en una fase distinta. En 1967, un comandante y dos pilotos del Apolo 1 fallecieron en unas pruebas rutinarias.

La profesora Charon Chista McAuliffe, la primera mujer ajena a la agencia espacial en formar parte de una misión, perdió la vida en el Challenger en 1986, en el instante del lanzamiento. Y en 2003 los siete tripulantes del Columbia fallecieron cuando entraban en la atmósfera terrestre.

Aún así, el futuro inmediato de la NASA pasa por la efectividad, "la política que ha marcado la Administración de Obama", resultado entre otras cosas de la crisis económica, asegura Núñez. Y ello sin olvidar los vuelos comerciales que para 2015 podrían ser ya una realidad. "Trabajamos con dos empresas, que a falta de dos vuelos de prueba, quizás tres, podrán transportar a viajeros a la ISS", concluye.

El subdirector de Gestión de Misiones de la Estación Espacial Internacional y de producción de vehículos de la NASA, José Luis Nuñez, ayer en Bilbao.
El subdirector de Gestión de Misiones de la Estación Espacial Internacional y de producción de vehículos de la NASA, José Luis Nuñez, ayer en Bilbao.FERNANDO DOMINGO-ALDAMA

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