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Las riadas sobre un terreno kárstico explican los boquetes en Ciudad de Guatemala

Parte de la ciudad está construida sobre un suelo calizo agujereado, que ha sido activado por las lluvias y ha colapsado algunas zonas

La explicación más sencilla y también la más probable para los espectaculares boquetes que se han formado en la ciudad de Guatemala debido a la tormenta Ágata es geológica, y la misma que para los socavones que se detectaron en la construcción de la vía del tren de alta velocidad de Zaragoza a Barcelona a principios de siglo. Parte de la ciudad debe de estar construida sobre un terreno agujereado, un sistema kárstico, que ha sido activado por las lluvias y ha colapsado en algunas zonas, explica el geólogo Roberto Rodríguez, del Instituto Geológico y Minero de España.

En un karst, el terreno son rocas calizas que a lo largo del tiempo van siendo disueltas por la acción del agua, creando tubos (galerías) y cuevas, que cuando se derrumban parcialmente dan lugar a las llamadas dolinas. En España hay numerosos sistemas de este tipo (entre ellos el de yesos de Sorbas , en Almería y la zona del yacimiento paleontológico de Atapuerca), que solo en Andalucía representan acuíferos de 7.000 kilómetros cuadrados.

Aunque volcanes y fallas sísmicas forman el contexto general de la ciudad de Guatemala, estos no pueden ser el origen de estos boquetes, explica Rodríguez, ya que están a mucha mayor profundidad y nunca tendrían la forma mostrada, que es típica de la acción del agua. Sin embargo, sí es posible que las erupciones provocaran el relleno del sistema kárstico con cenizas volcánicas, de forma que no se detectara la inestabilidad del terreno y se construyera encima. El valle de la ciudad de Guatemala está en parte relleno de piroclastos (restos volcánicos) y tiene debajo los edificios de los volcanes extintos Pinula y El Naranjo, según un artículo de Carlos L. Pérez publicado el año pasado en la Revista Geológica de América Central.