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El TSJ anula la ampliación del puerto deportivo de Altea por su impacto ambiental

La infraestructura preveía duplicar el número de amarres a costa de dañar las praderas de posidonia

El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) ha declarado nula la concesión de la Consejería de Infraestructuras para ampliar el puerto deportivo Luis Campomanes, en la playa de Altea (Alicante). El tribunal considera que el proyecto carece del preceptivo estudio de impacto ambiental y, por lo tanto, dañaría la pradera de posidonia (planta marina) de esa zona del litoral. La resolución de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del alto tribunal, dictada el pasado día 1 de febrero, se ha producido a raíz de un recurso del los grupos ecologistas.

Los colectivos conservacionistas consideran que el proyecto inicial, con fecha de 2002, fue modificado en 2005 pero sin ser sometido a una nueva evaluación del impacto ambiental y la correspondiente declaración. Las obras de ampliación del puerto deportivo de 542 a 950 amarres han estado rodeadas de polémica por la existencia de praderas de posidonia (unas 40 hectáreas) en la zona, y la intención de la empresa adjudicataria, Marina Greenwich, de trasplantar las algas para salvarlas de una muerte segura por las obras. Los ecologistas rechazaron ese planteamiento, ya que con el trasplante muere el 85% de las plantas. La empresa, sin embargo, aseguró que sobreviviría el 60%.

Ecologistes en Acció del País Valenciano, Greenpeace y WWF España se han felicitado por la sentencia y exigen a la Generalitat Valenciana la restauración a su estado original de la zona dañada por las obras de ampliación, y que a la vista de los informes presentados por la Universidad de Alicante, la Universidad de las Islas Baleares, la Universidad Politécnica de Valencia y la Universidad de Almería, abandone su pretensión de ampliar el puerto deportivo mencionado dado su elevadísimo impacto ambiental.

Los estudios aportados por los grupos conservacionistas elaborados por las Universidades de Alicante, Valencia y Baleares ponen de manifiesto cómo se verían afectadas de forma crítica e irreversible más de 40 hectáreas de praderas de Posidonia Oceánica, y de ejemplares del molusco Pinna nobilis (nacra) que existen en la zona, protegidos ambos por la Unión Europea. Igualmente, se produciría una alteración grave del hidrodinamismo, enfangamiento de las zonas adyacentes a las zonas de obra, o incluso de las playas próximas.