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El 75% de las trabajadoras ha tenido problemas laborales por tener hijos

Las españolas retrasan la edad de maternidad hasta conseguir un trabajo estable

Tres de cada cuatro mujeres con hijos han tenido alguna vez problemas laborales como consecuencia de su maternidad, una decisión, la de tener descendencia, que las españolas están retrasando hasta conseguir un trabajo estable y que está llevando a un envejecimiento de la población que puede comprometer incluso el sistema de pensiones. Así lo refleja el estudio Fecundidad y trayectoria laboral de las mujeres en España, encargado por el Instituto de la Mujer al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). La demógrafa del CSIC Margarita Delgado, directora del informe, ha reconocido hoy en su presentación los "indudables" avances en la consecución de la igualdad, pero "con un coste que ha recaído principalmente en la mujer".

El estudio, basado en una encuesta a 10.000 mujeres de entre 15 y 75 años en 2006, revela que, en todas las edades, más del 75% de las mujeres que ha trabajado y ha sido madre dice haber vivido dificultades laborales o educativas relacionadas con la maternidad. Un 3,7% de las mujeres de entre 65 y 74 años afirma que sufrió discriminación en su trabajo por ser madre. Esta cifra aumenta al 6,9% entre las mujeres de 50 a 64 años, al 8% entre las de 35 y 49 años y al 9,6% entre las de 20 y 34 años. La razón por la que el primer grupo de mujeres (las mayores) supuestamente han padecido menor discriminación puede deberse a que cuando iban a ser madres decidían, por regla general, abandonar su empleo. Según la citada demógrafa, las quejas de las generaciones más jóvenes no se centran tanto en la discriminación como en los problemas de conciliación. Un 30% de las mujeres de 20 a 34 años asegura haber reducido su jornada laboral, un 26% ha dejado el empleo, un 9,6% relata haber sufrido discriminación y un 3,7% ha abandonado los estudios.

Retraso de la edad de convivencia y de la primera maternidad

Según el estudio, la maternidad limita más las oportunidades de promoción en el trabajo a las mujeres de las generaciones más jóvenes. Las que no tienen una actividad fuera del hogar, trabajan a tiempo parcial o no tienen un trabajo estable, inician antes la convivencia en pareja, adelantan la primera maternidad y tienen más hijos. Por el contrario, las mujeres con empleo estable, principalmente en el sector público, retrasan la convivencia y la maternidad y tienen menos descendencia. "Las mujeres de entre 35 y 49 años con trabajo fijo tienen el primer hijo, de media, 3,7 años después de iniciar la convivencia, cifra que aumenta a 4,1 entre las que trabajan en el sector público", ha señalado Margarita Delgado. Estos datos demuestran que las féminas con empleos fijos han necesitado más tiempo de su trayectoria vital para conseguirlos, lo que les ha llevado, según el estudio, a posponer la unión y la llegada de los hijos.

El nivel de estudios es otro de los factores que diferencia la edad de las mujeres al casarse y tener el primer vástago, ya que, cuanto mayor es el nivel educativo, mayor es la edad a la que se casan y a la que tienen el primer hijo. Delgado ha destacado que se establece además otra división en función de la formación, puesto que "las que tienen estudios elementales se casan y tienen su primer hijo antes de conseguir un trabajo estable, mientras que las de niveles medios o superiores invierten esta secuencia y dan prioridad a la obtención de un trabajo estable como condición previa a la llegada de un hijo".

Reemplazo generacional

España e Italia son los países de la Unión Europea con una natalidad más baja. En 1975 la tasa de natalidad en España alcanzó los 2,8 hijos por mujer fértil y hoy roza el 1,4, lo que "está lejos de asegurar el reemplazo" generacional (2,1), ha indicado Delgado. Todo ello "contribuye" al envejecimiento de la población y altera significativamente la pirámide demográfica. Aunque a corto plazo esto no implicará un "colapso" dado que la población activa es muy amplia y los dependientes no son muchos, en el futuro sí puede ser "un poco comprometido" para el sistema de pensiones. El retraso de la edad de jubilación "puede mitigar" la situación, según la demógrafa del CSIC.

Aumentar la natalidad precisa no sólo de políticas públicas "más generosas", sino también de cambios en el mundo de la empresa, tanto del empleador como del empleado, y de un reparto más equitativo de las tareas domésticas, ha resumido Margarita Delgado.