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Los vascos dedican menos tiempo a los amigos y más a ocio individual

Los ciudadanos vascos dedican cada vez menos tiempo a relacionarse con amigos y familiares, a la vez que se vuelcan más en actividades de ocio como ver la televisión, leer la prensa o navegar por Internet. Estas son algunas de las conclusiones que se desprenden de la Encuesta de Presupuestos de Tiempo que el Instituto Vasco de Estadística-Eustat realizó en 2008, y cuyos resultados fueron presentados ayer en Bilbao por el director de la entidad, Víctor Urrutia.

El estudio revela en qué emplea el tiempo el ciudadano "tipo" un día normal y una de las conclusiones más significativas es que las relaciones sociales -visitar a los amigos, conversar o participar en asociaciones- pierden peso entre las actividades cotidianas. Se les dedica una hora y 26 minutos, lo que supone 24 minutos menos que hace tan sólo cinco años. No sólo eso, sino que además ha disminuido el número de personas que dedica parte de su tiempo libre a la vida social. Éstas suponen un 44% del total de la población.

Por el contrario, los ciudadanos vascos dedican cada más tiempo al ocio y el deporte. Según el Eustat, cinco horas y 25 minutos diarios; es decir, 22 minutos más que en 2003. El estudio evidencia una clara preferencia por actividades de ocio pasivo, como leer la prensa, ver la televisión y asistir a espectáculos, a las que dedican tres horas y once minutos, lo que puede interpretarse como una mayor tendencia al individualismo.

Asimismo, las nuevas tecnologías ocupan cada vez más horas del tiempo libre. Los ciudadanos pasan 13 minutos diarios delante del ordenador y navegando por Internet, casi el doble que hace cinco años.

En cuanto a las labores relacionadas con el hogar, los vascos dedican dos hora y media diarias a las tareas domésticas, media hora menos que en 2003, pero, a su vez, dedican una mayor atención a niños y ancianos.

La diferencia entre el tiempo que las mujeres y los hombres dedican a las labores domésticas apenas ha disminuido. Ellas emplean tres horas y media, frente a las dos horas de los varones. La brecha de género sí se reduce, en cambio, en el ámbito laboral, en la medida en que crece el trabajo femenino remunerado.

Las horas de trabajo y formación han tenido en este quiquenio un reducido incremento de 23 minutos diarios. Otro datos curioso es que cambian los habitos a la hora de comer. Se tarda menos tiempo, cerca una hora y veinte, y diez minutos menos si se hacer fuera de casa.