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El 95% de los niños con discapacidad de todo el mundo está excluido de la escuela

Los expertos reclaman una educación inclusiva, con el resto de alumnos

El 95% de los niños con discapacidad está excluido de la escuela tanto en los países desarrollados como en los que no lo están y un tercio de los 77 millones que no tienen acceso a la escuela en el mundo sufre algún tipo de alteración de sus funciones.

Así lo señaló en Salamanca la directora ejecutiva de Inclusión Internacional (II), Ingrid Körner, en la presentación de la Conferencia Mundial sobre Educación Inclusiva que se celebró la semana pasada.

El encuentro, en palabras de Körner, pretende "hacer una llamada de atención a las instituciones mundiales para que se transforme la Educación Especial en Inclusiva", ya que "cuando se le niega la educación a un niño con discapacidad" tanto en los países pobres como en los ricos se producen "efectos económicos muy graves tanto a los pequeños como a las familias". A su juicio, "la educación para todos no puede ser una realidad si no son incluidas las personas con discapacidad intelectual" y, aunque desde la UNESCO se insiste en la necesidad de ponerla en marcha, "existe una distancia entre lo que se habla y lo que sucede en realidad".

Una opinión muy parecida a la del director de Educación Inclusiva de Canadá y presidente del comité científico de la Conferencia Mundial, Gordon Porter, ya que la experiencia demuestra que desarrollar este tipo de educación "no es cuestión de dinero, sino de derecho, liderazgo y de política", aseguró. El problema en países desarrollados como Canadá o España no es el económico, sino que se trata de "intención", añadió.

Hace 15 años, recordó Porter, se aprobó la Declaración de Salamanca y el Marco de Acción sobre Ecuación Especial, pero desde entonces "no se ha avanzado como se esperaba".

La Conferencia Mundial, estuvo organizada por Inclusión Internacional, federación mundial integrada por 200 organizaciones de familias con hijos con discapacidad intelectual de ciento veinte países, y el Instituto Universitario de Integración en la Comunidad (INICO) de la Universidad de Salamanca (USAL).