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Barbacid deja la dirección del CNIO para centrarse en la investigación

El científico ya expresó su intención de abandonar el cargo tras la puesta en marcha del centro oncológico

El director del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) desde su fundación, Mariano Barbacid, ha decidido dejar el cargo para concentrarse en el trabajo de laboratorio, ha confirmado este martes la Secretaría de Estado de Investigación. El científico seguirá al frente del centro hasta el nombramiento de un nuevo director, y después se hará cargo de uno de sus departamentos.

La dimisión no tiene relación alguna con los presupuestos del Estado, que no suponen graves mermas en la financiación prevista para el CNIO, que cae un 8%, mucho menos que la de otros departamentos adscritos a Ciencia. Como otros científicos convertidos en gestores, Barbacid siempre ha visto su cargo como un cometido transitorio. Lleva en él 10 años largos, desde que su proyecto se presentó en 1998.

Barbacid dijo desde el principio que se iría cuando el CNIO hubiera culminado su puesta en marcha, lo que ya ha ocurrido. No sólo se ha convertido en uno de los 10 mejores centros de investigación oncológica del mundo -basta ver sus publicaciones para saberlo-, sino que ha sacado adelante un difícil programa de investigación clínica: un convenio con el Hospital de Fuenlabrada (Madrid), cerrado hace unos meses, que le permitirá estudiar los casos de 1.500 pacientes al año.

Los resultados ayudarán a saber qué combinaciones de alteraciones genéticas se corresponden con las propiedades clínicas de cada tumor, una base de datos con un gran valor clínico para decidir el tratamiento óptimo. Los oncólogos se basan cada vez más en datos genéticos para precisar sus diagnósticos y saber qué terapias pueden funcionar mejor en cada caso.

En investigación básica, dos de los últimos trabajos del centro aportan datos importantes sobre las células madre iPS (induced pluripotent stem cells, o células de pluripotencia inducida), que se obtienen reprogramando simples células de la piel o del pelo, pero son tan versátiles como las embrionarias. Algo que ha revolucionado en los últimos dos años la investigación en medicina regenerativa.