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La Unión Europea quiere directores de escuela "más líderes y menos burócratas"

Los ministros de Educación de la UE ven importante resaltar el reconocimiento social del docente

Todos los estudios apuntan al mismo sitio: los profesores son la clave para mejorar los resultados educativos y los directores, la clave para que los docentes trabajen mejor. Así, entre las conclusiones de los ministros de Educación de la UE reunidos la semana pasada en Suecia están que los directores de escuela debe "más líderes y menos burócratas", y que a los docentes hay que darles mejor formación, pero también exigirles más a través de evaluaciones. Así lo dijo el titular sueco del ramo, Jan Björklund, cuyo país ocupa la presidencia de turno comunitaria. La renovación del papel del director de escuela y del perfil de los profesores son las dos "prioridades estratégicas" para las futuras políticas educativas identificadas por los Veintisiete en el Consejo informal de Educación celebrado en Gotemburgo.

Para elevar la calidad de la enseñanza y mejorar el rendimiento de los alumnos, "el factor más importante es el profesorado, que debe ser respaldado en su tarea pedagógica por los directores", destacó el comisario europeo de Educación, Juventud y Cultura, Jan Figel, en una rueda de prensa retransmitida por Internet. Los directores de centros escolares europeos dedican de media el 40% de su tiempo de trabajo a tareas administrativas, y sólo el 10% a funciones pedagógicas, según datos de la

Comisión Europea (CE). "En el siglo XXI, esta proporción debería invertirse", señaló Figel. El mayor liderazgo de los directores en los centros consistiría en "orientar y ofrecer apoyo a los nuevos profesores, así como en mantener la motivación y fomentar la formación continua de los veteranos", según el ministro sueco. Sólo uno de cada tres países europeos cuentan con programas específicos de apoyo a los docentes recién llegados a los centros escolares, destacó Figel.

Los Veintisiete también resaltaron la importancia de mejorar el atractivo y el reconocimiento social de la profesión docente, ya que un número importante de países "tiene dificultades para reclutar a nuevos profesores y retener a los que ya tienen", según Björklund. Ante el envejecimiento de la población europea "hay que hacer más efectivo el reemplazo", subrayó Figel, que también destacó que actualmente la mitad de los profesores europeos tienen más de cincuenta años. La apuesta sería combinar una mejor formación de los profesores, sistemas más exigentes de evaluación de su rendimiento y la creación de nuevos incentivos profesionales como fórmula para recuperar el prestigio de la profesión y elevar la calidad de la enseñanza.

"Actualmente, dos tercios de los presupuestos de Educación de los países europeos se van en sueldos de los docentes, por lo que hay que replantearse cuánto les pedimos a cambio", subrayó Figel.

En España, los sindicatos de docentes y la Administración "están de acuerdo en que es necesario introducir nuevos mecanismos de control y evaluación", dijo la secretaria de Estado de Educación, Eva Almunia. Esto supondría que además de considerar la antigüedad de los docentes a la hora de concederles mejoras salariales -ahora medida en sexenios-, se valoren méritos alcanzados a través de cursos adicionales de formación, así como su rendimiento profesional a partir de las evaluaciones que se lleven a cabo.

Los profesores españoles "también están de acuerdo en que el que lo hace mal no debería cobrar igual que los que lo hacen bien", señaló Almunia. El comisario Figel incluso sugirió la posibilidad de "prescindir de la minoría que se ha mostrado poco eficiente en su trabajo" y destacó la necesidad de "convencer a muchos profesores de que deben cambiar radicalmente su forma de trabajar", y en particular, para que "no tengan miedo de las nuevas tecnologías, y se comprometan a formarse continuamente".

Los Veintisiete tratarán de plasmar estas medidas en una estrategia común en el Consejo formal de Educación que se celebrará el 26 y el 27 de noviembre en Bruselas.