25.000 cardiólogos en Barcelona

La capital catalana acoge un congreso que debatirá el peso de la herencia genética en la muerte súbita por infarto

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el mundo, por delante del cáncer. Cada año, cerca de una tercera parte de las defunciones se deben a alguna patología relacionada con el corazón o los vasos sanguíneos. La prevención y la identificación de factores de riesgo permitirían reducir las muertes. Y éstos son algunos de los temas centrales del congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, que desde el sábado y hasta el miércoles reunirá a más de 25.000 cardiólogos en la Fira Gran Via de Barcelona. Se trata de uno de los mayores encuentros médicos del mundo.

La mejor medida de prevención consiste en seguir una vida sana, tema que formará parte de la agenda del congreso. Aún hoy, dos de cada tres pacientes que han sufrido un infarto o una angina de pecho no siguen los consejos de su médico para mejorar sus hábitos. En julio pasado, la revista JAMA publicó un estudio entre más de 20.000 hombres a los que siguió durante 22 años. Demostraba que los que hacían ejercicio regular, bebían moderadamente, no fumaban, no tenían sobre peso y seguían una dieta saludable (que incluía cereales, frutas y verduras) tenían un riesgo significativamente menor de padecer algún evento cardiovascular. Los hombres que se saltaron estos hábitos tenían el 21% de probabilidades de padecer un ataque al corazón, el doble que quienes siguieron cuatro de estos buenos hábitos.

Según otro estudio realizado en Suecia con mujeres, seguir seis de estos buenos hábitos puede reducir hasta el 80% el riesgo de hipertensión, una de las principales causas por las que falla el corazón.

Durante el congreso, se tratará la muerte súbita cardiaca, que cada año afecta a medio millón personas en el mundo. En los últimos años, por ejemplo, se ha avanzado en la investigación en la herencia genética relacionada con esta muerte súbita. Con la detección de nuevos genes y proteínas implicadas, se lograrán biomarcadores que permitirán tomar medidas preventivas en individuos con un riesgo heredado.

Pero también se evitarían muchas muertes si estas personas pudiesen recibir asistencia médica en el mismo momento. Actuar rápido es vital: la probabilidad de éxito de la desfibrilación disminuye en un 7-10% por cada minuto de retraso. Un estudio de Circulation, realizado por la Universidad de Washington entre población joven, demuestra que la instalación de desfibriladores en las escuelas puede contribuir a aumentar la supervivencia en caso de parada. También se presentarán experiencias pioneras sobre el uso de nuevas técnicas en el control de enfermos y para la asistencia en zonas rurales aisladas.

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