El Vaticano estudia que los hijos de los sacerdotes lleven sus apellidos y hereden

Los bienes personales de los clérigos pasarían a su prole, pero no los que pertenecen a la Iglesia

La Santa Sede se plantea permitir que los hijos de los sacerdotes que viven en concubinato y tienen hijos puedan llevar el apellido del padre y heredar sus bienes personales, según el diario italiano La Stampa. Según el matutino, la semana pasada se celebraron varias reuniones para tratar esta problemática, impulsadas por la Congregación para el Clero, que preside el cardenal brasileño Claudio Hummes. Los casos de sacerdotes que viven en concubinato y tienen hijos son cada vez más numerosos, sobre todo en América Latina y países europeos como Austria, según el diario turinés.

Aunque no es un fenómeno nuevo, los reconocimientos de paternidad con las pruebas de ADN disponibles en la actualidad, podrían suponer una avalancha de procedimientos judiciales para el reconocimiento de esos hijos. La Santa Sede "está preocupada por la multiplicación de causas millonarias, como las ocurridas por abusos en Estados Unidos", explica el rotativo.

El Vaticano estudia garantizar los derechos sociales a las mujeres e hijos de los sacerdotes con un contrato civil que no les excluya de la herencia, lo que permitiría que la prole reciba el apellido de su padre mientras éste continúa ejercitando su ministerio. El diario agrega que los hijos heredarían los bienes personales del sacerdote, mientras que los "bienes de beneficios eclesiásticos, propiedad de la Iglesia, seguirían en manos de ésta".

Gianni Gennari, teólogo y sacerdote casado tras obtener la dispensa papal, afirma en el artículo que es "injusto" que las diócesis tengan que responder con su patrimonio de la "infidelidad y mezquindad de su clero". Gennari aboga por distinguir entre los bienes de la parroquia "de los de los curas que no han sabido asumir sus responsabilidades ante los hombres, ante Dios, ante la Iglesia y sobre todo ante las mujeres que han implicado ilícitamente en sus infidelidades".

Gennari considera "justo" reconocer y tutelar los derechos de las mujeres y de los hijos nacidos de esas relaciones y agrega que también podría ser el momento para que el obispo o la Santa Sede "en virtud del carácter indeleble del presbiterado admita una forma de ministerio eclesiático a los sacerdotes dispensados que hayan dado prueba de madurez humana y cristiana en la comunidad".

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