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El reactor experimental de fusión, al borde del retraso

Los socios del megaproyecto ITER para obtener energía estudian un escenario menos ambicioso

Un escenario menos ambicioso para el reactor experimental de fusión nuclear ITER será estudiado en junio por los siete socios del megaproyecto, que se construye en Cadarache (Francia). Si se aprueba, supondrá que el inicio de los experimentos necesarios para validar la fusión como fuente de energía se retrasaría cinco años, de 2020 a 2025, asegura la revista Nature esta semana.

El aumento previsto de los costes es la principal razón de que el nuevo calendario, conocido en el proyecto como Escenario 1, pueda llegar a ser aprobado en noviembre, tras ser discutido el 17 y 18 de junio en la reunión del consejo del ITER, en el que están representados la Unión Europea, Japón, Estados Unidos, Rusia, China, India y Corea del Sur. Norbert Holtkamp, director general adjunto del ITER, asegura en la citada revista que la única forma de conseguir construir el reactor es hacer primero una versión incompleta. Antes de llegar a la fase de los experimentos productores de energía "debemos necesariamente saber si los componentes principales funcionan", afirma.

El Escenario 1 consiste en que primero se construirá el reactor sin algunos de sus componentes más caros y esenciales, lo que impedirá que pueda manejar plasmas de deuterio o de tritio, su objetivo. Sólo podrá manejar plasma de hidrógeno. Así, los científicos e ingenieros podrían comprobar que la máquina funciona antes de que la inyección de tritio la convierta en inaccesible para las personas, en su mayor parte, debido a la radiactividad.

"Estamos tratando de prescindir de todo lo que no sea indispensable", asegura Octavi Quintana, director de Energía en Euratom, y representante de la UE en el consejo del ITER, refiriéndose a la construcción de la sede, que paga Europa. A pesar del problema que supone el aumento de los costes, Kaname Ikeda, director general del ITER, cree que todos los socios están dispuestos a gastar más a cambio de obtener la experiencia necesaria para "diseñar, fabricar y operar esta máquina".

Sin embargo, todos reconocen la complejidad del proyecto. Niek Lopes Cardozo, vicepresidente de Fusión para Energía (la agencia europea para el ITER, con sede en Barcelona), afirma: "Construir el ITER es como construir la Estación Espacial, pero teniendo que organizar al mismo tiempo la NASA y la ESA"