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Dos telescopios en el espacio para explorar la historia del universo

Los observatorios Herschel y Planck, misiones de la ESA, partirán en un cohete Ariane-5 ECA el 14 de mayo

Los astrónomos de todo el mundo, y sobre todo los europeos, por su implicación directa, están esta semana muy pendientes del lanzamiento al espacio de dos nuevos observatorios, llamados Herschel y Planck, y diseñados para investigar la historia del universo. Son dos misiones científicas de la Agencia Europea del Espacio (ESA), las más importantes de los últimos años, y partirán juntas en un cohete Ariane-5 ECA desde la base espacial europea en Kourou (Guyana Francesa). El lanzamiento, que ha sufrido un retraso de unos días por problemas en un cohete similar que los ingenieros querían revisar antes de dar luz verde a éste, está fijado para el próximo día 14.

Herschel y Planck cuestan 1.600 millones de euros, si se incluyen su desarrollo y construcción, el lanzamiento y las operaciones, y en ellas participan numerosos grupos científicos y empresas de toda Europa, incluida España, y una apreciable participación de la NASA.

Aunque los dos observatorios espaciales partirán juntos alojados en la punta del Ariane-5 ECA, deben separarse poco después para dirigirse a su lugar de trabajo, que aunque está en la misma zona del cielo, no es idéntico. Tardarán entre un mes y medio y dos meses en llegar a ese campo de observaciones, que se denomina L2 y está a un millón y medio de kilómetros de la tierra, en dirección opuesta al Sol. L2 es un punto gravitacionalmente estable y tanto el Herschel como el Planck se pondrán en órbita alrededor de él, en un entorno térmicamente estable, lejos de las perturbaciones provocadas por el Sol, la Tierra y la Luna.

Herschel, con un espejo de 3,5 metros de diámetro

El Herschel pesa 3.400 kilos, mide 7,5 metros y cuatro de ancho. Dentro lleva un espejo de 3,5 metros de diámetro, tres instrumentos astronómicos y un avanzado sistema de refrigeración que los mantendrá a 273 grados bajo cero (casi el cero absoluto) con helio superfluido (del que van 2.000 litros en el satélite). Planck también va enfriado, incluso un poco más que Herschel. Pesa 1.900 kilos y mide 4,2 metros de altura y otro tanto de diámetro. Su espejo mide un metro y medio de diámetro.

Cada telescopio se operará independientemente, pero de la planificación científica de ambos se encargará el Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC), en Madrid, mientras que el control de las misiones lo hará otro centro de la ESA, el de operaciones ESOC, que está en Alemania.

Herschel y Planck se parecen y a la vez son completamente diferentes. Ambos están optimizados para observar el universo frío, pero mientras el primero se centrará en la formación y evolución de las primeras galaxias, así como en las zonas en las que se están formando nuevas estrellas y planetas cerca (relativamente) de la Tierra, Planck está diseñado para captar la radiación de fondo de microondas que permea todo el cosmos, el resplandor remanente de la primera luz jamás emitida unos 380.000 años después del Big Bang.

El Herschel es el mayor telescopio de infrarrojo que se ha construido, más grande y más avanzado que sus predecesores, como el ISO (de la ESA) y el Spitzer (de la NASA), aún en funcionamiento. Planck será hasta 50 veces más sensible que el Cobe y el WMAP, ambos de la NASA. Decenas de equipos científicos españoles de centros de investigación y de universidades participan en estas dos misiones, pero también una decena de industrias que han desarrollado desde equipos electrónicos hasta antenas y estructuras.