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Derriban la casa ilegal de Ibiza valorada en 18 millones

La mansión, de 3.150 metros cuadrados y perteneciente al músico francés Michael Cretu, está construida sobre una parcela protegida

Las excavadoras materializan desde este jueves la sentencia de derribo de una mansión ilegal de Ibiza que su dueño, el músico francés Michael Cretu, valorada en 18 millones de euros. La licencia municipal otorgada a Cretu para levantar una casa y un estudio de 900 metros cuadrados fue radicalmente nula, según los jueces, porque la parcela -en la cima de un monte- cuenta con la máxima protección en la ley balear de espacios naturales.

El Tribunal Supremo ratificó en 2003 la orden de demolición del complejo inmobiliario que suma 3.115 metros cuadrados en Corona de Sant Antoni. Cretu rebajó tres metros la altura de la montaña y alzó una especie de fortaleza de estilo árabe, con un volumen de 7000 metros cúbicos, más de cuatro veces de los visados en el proyecto.

En el año 1995, el Grupo de Estudios de la Naturaleza (GEN) advirtió de las ilegalidades al alcalde y las denunció ante el juez. El proceso judicial se ha prolongado a lo largo de catorce años. En un juzgado se investigan aún las posibles responsabilidades penales de propietario, técnicos y alcalde.

El ex Gobierno balear de Jaume Matas, del PP, aprobó en 2003 una ley ad hoc para intentar salvar del derribo la casa sentenciada. Matas en la ley de acompañamiento de los presupuestos diseñó la vía de legalización de edificios fuera de ordenación de Ibiza, con unas características territoriales y urbanísticas que cumplía al mílimetro la casa de Cretu. Los jueces no dieron el brazo a torcer.

Hace dos meses, ante a dilación en el cumplimiento de las órdenes de demolición, la justicia dictó un auto responsabilizando al alcalde de Sant Antoni, José Sala, que ha pagado 600 euros de su bolsillo al mes. El Ayuntamiento concedió las obras de derribo y restauración a una empresa navarra, por más de 300.000 euros.

"Acaba la imagen de impunidad", reseñó Neus Prats, portavoz del GEN. El abogado de Cretu, Jaume Roig, opinó que el músico francés recibe con el derribo "un trato verdaderamente discriminatorio rozando el racismo".

Cretu, "estresado"

Michael Cretu era propietario de los estudios ART en Ibiza antes de trasladarse a vivir a la gran mansión construida durante nueve años con diseño de Bernd Steber y Gunter Wagner

En sus demandas de compensaciones patrimoniales por la pérdida de la casa indica que el caso le ha supuesto pérdida de ingresos por el bajón en su producción musical debido "al estrés" provocado. Tras la orden de derribo llegó otro proceso judicial penal por posibles delitos urbanísticos. Jaume Roig, abogado de Cretu, indicó en su día que la "creatividad y actividad mental han quedado interrumpidas e interferidas por el agotamiento que supone aguantar una situación de este tipo".