Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Estallido extremo en el universo

Una inédita explosión de rayos gamma se registró en septiembre en la constelación Carina

Un peculiar observatorio astronómico en órbita, el Fermi, de la NASA, ha detectado lo que los científicos consideran el estallido de rayos gamma más extremo del que tienen noticia. El estallido es extremo, aclaran, porque tuvo la mayor energía inicial total, la velocidad más rápida y la más alta energía que han visto en estos fenómenos.

El Fermi registró el fenómeno (denominado GRB 080916C) el pasado 15 de septiembre en la constelación Carina, pero los especialistas han tardado estos meses en estudiar todos los datos hasta anunciarlo hoy en la versión en Internet de la revista Science.

Aunque hay teorías, nadie está seguro de qué es un estallido de rayos gamma, qué fenómeno concreto y cómo se generan estas potentísimas explosiones que se registran frecuentemente en el cielo. Pero se está avanzando mucho en su conocimiento gracias a los telescopios diseñados específicamente para descubrir estas explosiones y las redes de observatorios que permiten concentrar los esfuerzos astronómicos en su seguimiento durante las horas y días siguientes a su detección.

La hipótesis más generalmente aceptada ahora es que los estallidos de rayos gamma se producen cuando estrellas supermasivas agotan su combustible nuclear y colapsan formando un agujero negro en su centro. En el proceso se generan chorros de gas que alcanzan casi la velocidad de la luz. Estos chorros interactúan con la materia desprendida antes del astro moribundo y se genera un resplandor que luego se apaga.

Los científicos han calculado que el potentísimo estallido GRB 080916C se produjo a una distancia de 12.200 millones de años luz de la Tierra, correspondiente a un universo jovencísimo. "Por sí mismo este estallido era realmente interesante, pero al establecerse la distancia, ha pasado de ser interesante a extraordinario", comenta Julie McEnerym, responsable científica del Fermi, en un comunicado de la NASA. La distancia se ha podido establecer gracias a los datos obtenidos por un detector específico (Grond), colocado en uno de los telescopios del Observatorio Europeo Austral en La Silla (Chile).

La explosión de la estrella agotada, si este fue realmente su origen, fue gigantesca en comparación con las explosiones de supernovas corrientes, con una potencia unas 9.000 veces superior. Pero hay que considerar este dato con tino, advierten los científicos, porque, aunque la compasión con las supernovas es la forma normal de medir estos estallidos de rayos gamma, los valores que se manejan corresponderían a una emisión en torno a toda la estrella colapsada, mientras que los expertos creen que, en realidad, en los estallidos de rayos gamma se producen chorros muy finos y muy energéticos. Cuando se da el caso de que uno de esos chorros apunta en la dirección de la Tierra, se ve aquí como una colosal explosión. En este caso concreto del pasado 15 de septiembre, la velocidad del gas en ese chorro habría alcanzado una velocidad de 99,9999% la de la luz, explican los autores de la investigación.