Nuevos sistemas de seguridad para el acelerador de partículas LHC

Las medidas retrasarán unas seis semanas la puesta en marcha de la gran máquina científica

El gran acelerador de partículas LHC tendrá sistemas de seguridad nuevos cuando se reinicie su funcionamiento, a finales de verano, tras la grave avería que sufrió el pasado 19 de septiembre. Los expertos del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), junto a Ginebra, están ahora reparando los desperfectos. Esas nuevas medidas (un sistema especial de protección de los imanes, válvulas para eliminar la presión excesiva y medidas de seguridad de la máquina más estrictas) imponen un retraso de unas seis semanas respecto al calendario para la puesta en marcha del LHC, por lo que el plan oficial ahora aprobado indica que los haces de partículas aceleradas empezarán a circular por la gran máquina científica a finales de septiembre de este año. Las primeras colisiones se harán un mes después; luego, durante las navidades de 2009, habrá una parada técnica del acelerador (como es normal en todas las máquinas de este tipo), pero será breve. El objetivo es que ya en 2010 se hayan tomado suficientes datos como para que los análisis de los mismos proporcionen resultados científicos.

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"El calendario que tenemos ahora es, sin duda, el mejor para el LHC y para los físicos que están esperando los datos", ha declarado el alemán Rolf Heuer, director general del CERN. "Es un calendario cauto, que asegura la realización de todos los trabajos necesarios en el LHC antes de volver a iniciar su puesta en marcha, a la vez que permite que comience este año la investigación en física".

Los expertos del LHC habían sugerido la semana pasada suprimir la parada invernal del acelerador en 2009-2010 para ganar parte del tiempo perdido debido a la avería, pero los responsables del CERN han preferido contar con una pausa navideña.

El LHC, el acelerador de partículas más potente del mundo, está alojado en un túnel de 27 kilómetros de circunferencia, a una profundidad media de cien metros, bajo la frontera franco-suiza. Está formado por centenares de imanes superconductores alineados uno tras otro para acelerar y dirigir los haces de protones que deben chocar en cuatro puntos de la circunferencia. En los efectos de esas colisiones de partículas, los físicos quieren profundizar en el conocimiento de los componentes fundamentales de la materia y del Universo tal y como debió ser poco después de empezar.

El nuevo acelerador tendría que haber funcionado ya, tras el exitoso inicio de su puesta en marcha el pasado 10 de septiembre, cuando empezaron a circular los primeros haces de protones. Pero nueve días después sufrió una grave avería provocada por unas conexiones eléctricas defectuosas que desencadenaron todo una secuencia de desastres, con una filtración masiva de helio líquido refrigerante, equipos eléctricos fundidos y grandes piezas desplazadas de su sitio. Resultaron dañadas varias decenas de imanes (de hasta 15 metros de longitud cada uno) que ahora se están reparando o sustituyendo.

Para proteger las conexiones del LHC se instalará un sistema de protección añadido que es mucho más sensible que el existente a la hora de medir la resistencia eléctrica de los contactos, ha informado el CERN. El nuevo sistema de control de la presión incluye unas válvulas de seguridad en el sistema de vacío que, de haber existido el 19 de septiembre, habrían minimizado los graves daños derivados del fallo inicial. Además, otro conjunto de válvulas en todos los imanes del acelerador supondrán una protección añadida para la máquina.

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