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Descubierto un nuevo mecanismo de defensa contra los venenos

Investigadores hallan una segunda línea defensiva del cuerpo frente a los tóxicos

Era conocida la presencia en el intestino delgado de los mismos receptores que en la lengua distinguen lo dulce de lo amargo. En aquella, están conectados al cerebro. Y ahora el equipo del profesor Timothy Osborne, de la Universidad de California, ha descubierto el mecanismo que desatan los del intestino delgado, según informa la radiotelevisión pública briánica BBC.

Por lo general, los venenos naturales tienen un sabor amargo, razón por la que los mamíferos han desarrollado rechazo a este tipo de sabores. El equipo de Osborne asegura que los receptores de lo amargo del intestino delgado favorecen la producción de una hormona, la colecistoquinina, que ralentiza la digestión y provoca sensación de hartazgo al ser estimulados. De este modo, el cuerpo reacciona ante un alimento potencialmente peligroso cortando la ingesta y ralentizando la digestión. El profesor Osborne considera que aumentando las probabilidades de expulsar el alimento sin digerir, el cuerpo trata de evitar que la toxinas que ha detectado pasen al torrente sanguíneo.

El hallazgo, publicado ayer en el Journal of Clinical Investigation, puede tener aplicaciones prácticas a la hora de favorecer que el cuerpo absorba con más rapidez los medicamentos evitando los sabores amargos en su preparación. Osborne también especula que el mecanismo encontrado podría explicar "por qué un grupo de personas puede considerar que algo sabe muy bien y lo puede metabolizar bien, mientras que otro puede pensar que sabe fatal y enfermar al comerlo". "El primer grupo probablemente se ha adaptado a la comida mediante un cambio en el patrón y en la expresión de sus células detectoras de la dieta", añade.