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Cantabria presenta a otra madre a Miss España

El concurso cambió sus reglas el año pasado y ahora permite la presencia de candidatas que tengan hijos

La deuda de los concursos de belleza con las madres puede estar a punto de redimirse, ya que este año concurren a Miss España dos mujeres con hijos, una por Salamanca y otra por Cantabria, el mismo lugar donde se desató la polémica el pasado año al quedar descalificada la ganadora por ser mamá.

Las adhesiones que recibió Angela Bustillo el año pasado tras conocerse que había perdido su título de Miss Cantabria porque tenía un hijo forzaron al concurso Miss España a dar un paso que todavía no han seguido los demás países que compiten en Miss Universo y Miss Mundo, y a aceptar lo que hasta entonces prohibía: hacer reina de la belleza a una mamá.

La primera provincia en aplicar el cambio de normas que termina con la discriminación ha sido Cantabria, donde la deuda de este tipo de certámenes con las madres viene de lejos, ya que en 1984 también se retiró el título a la Maja de Cantabria por el mismo motivo.

Sandra Veiga es una gallega afincada en Cantabria desde hace trece años, que tiene un niño de ocho y que hasta ahora prestaba su imagen al equipo ciclista profesional Saunier Duval. El pasado 30 de noviembre se convirtió en la primera madre aceptada como miss al ganar el certamen de Cantabria. Dos semanas después se le unió Paula Sánchez, una joven de 20 años que se coronó Miss Salamanca a los diez meses de dar a luz a su bebé.

Veiga asegura estar "orgullosa" y que se presentó a Miss Cantabria precisamente "por lo que le pasó" a Angela Bustillo, a quien está agradecida por haber luchado para que se eliminara la cláusula que discriminaba a las mujeres frente a los hombres. "Porque, a ellos, el ser padres no les impedía ser míster", añade.

De momento, al firmar las bases, Sandra Veiga y su compañera de Salamanca se han comprometido a aceptar que si son elegidas como Miss España no podrán participar en certámenes internacionales,

que siguen cerrados a las madres. Pero Miss Cantabria no se resigna: "Habría que luchar para cambiarlo, estoy convencida de que en un momento u otro eso tiene que cambiar. Es una discriminación absurda ¿Si se ha conseguido en España, por qué no se va a poder conseguir en el resto del mundo?", concluye.