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¿Papá, me ayudas a emanciparme?

Un millón de jóvenes en España, el 65% del total, necesita ayudas familiares para mantener su propio hogar

Es una emancipación a medias. Son jóvenes de en torno a treinta años que han dejado el hogar familiar pero que dependen de la ayuda de los progenitores para poder llegar a fin de mes. Que si un día se quedan a comer en casa con mamá, que si otro le piden que les haga la compra y, de paso, le dejan a los hijos con los abuelos. Son un millón de jóvenes menores de 30%, el 65% del total en España, según cifras del sindicato UGT de Cataluña, que ya ha bautizado a este grupo social como los semiemancipados, en un estudio elaborado sobre la población catalana.

Tres factores combinados son los que impiden que los jóvenes puedan prescindir de ese salario diferido que suministran los padres, según el documento: 1.Los salarios basura: el 50% de los asalariados catalanes de entre 20 y 29 años ganan un sueldo bruto mensual de 1.000 euros o menos; 2. La precariedad del mercado laboral: la tasa de ocupación de los menores de 25 años es 10 puntos porcentuales inferior a la del conjunto de la población catalana; y 3. La dificultad para acceder a la vivienda: para pagar una vivienda de 75 metros cuadrados de 277.350 euros, los jóvenes de entre 29 y 30 años tendrían que destinar su sueldo íntegro durante 18 años, según el estudio.

La ayuda que proporcionan los padres suele ser en bienes y servicios que los jóvenes tendrían que pagar en restaurantes, niñeras o servicios de limpieza. Se trata de una contribución que pude llegar hasta los 675 euros. Sin ella, el informe ha calculado que un joven de entre 25 y 29 años tendría que asignar un 13% de su salario (estimado en 1.378 euros) a estos gastos. En el caso de una pareja de entre 30 y 34 años con un hijo (con unos ingresos de 2.578 euros), el monto ascendería a un 26%.