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Reportaje:

Cunas contra el aborto de niñas

India prepara una red de orfanatos con el fin de proporcionar una alternativa a la interrupción de los embarazos

Una niña nómada del Estado de Rajastán en su  dera  o campo, en las afueras de Bhopal.
Una niña nómada del Estado de Rajastán en su dera o campo, en las afueras de Bhopal. EFE

El Gobierno indio ha anunciado hoy que pondrá cunas en todos los distritos del país para que los padres puedan abandonar allí a sus hijas recién nacidas cuando no quieran criarlas, con el fin de combatir los dos millones y medio de feticidios y asesinatos de niñas que registra el país cada año. Anticipándose a la polémica, la ministra de la Mujer y el Desarrollo infantil, Renuja Chowdhury, ha declarado: "No me importa si la medida incentiva el abandono de las niñas. En cualquier caso es mejor eso que matarlas". Detrás de esta práctica se encuentra la costumbre india de la dote y la mayor consideración social de los varones -el hijo perpetúa el linaje, hereda la propiedad y cuida de sus padres en la vejez-, aunque un dato sorprendente es que se produce sobre todo en las zonas más ricas del país y con mayor índice de alfabetización y no en el medio rural.

El feticidio y los asesinatos causan cada año la "desaparición", denunciada por Unicef, de dos millones y medio de niñas. En contra de lo que pudiera suponerse, esta práctica se produce sobre todo en las áreas más desarrolladas y mejor alfabetizadas del país, algo que Chowdhury califica de "crisis nacional". El fenómeno, unido a la malnutrición, ha hecho aumentar la mortalidad infantil femenina en los estados del norte, lo que descompensa el equilibrio demográfico y amenaza con generar un problema a largo plazo para miles de hombres que no tendrán mujer con la que casarse.

La situación ha empeorado desde 2003, cuando se introdujeron de manera masiva las ecografías, que permiten determinar el sexo de los fetos, y las nuevas técnicas abortivas, que empujaron a muchas familias a matar al feto tras conocer su sexo, según explica la directora de la ONG Centre for Social Research (CSR), Ranjana Kumari. En ciertos poblados de la región de Madhya Pradesh, en el centro del país, una ecografía cuesta 350 rupias (unos seis euros), mientras el aborto sólo 26 euros, según el rotativo indio The Times of India. El diario acompaña la información con una fotografía ilustrativa en la que aparecen dos niños mellizos de un año: con 7,5 kilos, él recibe el abrazo de su abuela mientras descansa en su regazo. Ella, presenta alarmantes síntomas de malnutrición con tan sólo 4,7 kilos.

"Es una vergüenza nacional"

Para muchos padres, el infanticidio o dejar morir a sus hijas es preferible a pagar una dote a la familia del novio en el momento de pactar el matrimonio, una costumbre que se conserva en India, un país donde el hijo varón perpetúa el linaje, hereda la propiedad y cuida de sus padres en la vejez, al contrario que la mujer. Pero los nuevos datos del censo indio de 2003-2005 revelan que los estados más ricos del norte son los que presentan índices más altos de mortalidad infantil femenina, una tendencia mucho más acusada en algunas zonas urbanas.

En el Estado de Haryana, por ejemplo, la tasa de mortalidad infantil femenina ha pasado sospechosamente de un 65 por mil a un 70 por mil, mientras que el de los niños ha descendido de 54 a 51 por mil. Las cifras se vuelven más escandalosas en las áreas urbanas de la región: en 2005 la tasa femenina se situó en un 67 por mil, frente al 30 por mil de los niños, según el rotativo Hindustan Times. Kumari reclama un "fuerte movimiento de la sociedad civil para cambiar la mentalidad de la gente" y asegura que, aunque el Gobierno indio no ha hecho lo suficiente para atajar el problema, la solución pasa por que "las niñas dejen de ser una carga para las familias".

"Es un problema social", asevera la directora del CSR, quien explica que la legislación vigente "es muy difícil de cumplir, porque nadie se queja y las muertes de estas niñas tienen el consentimiento de sus padres". Para hacer frente a este drama, las autoridades indias se han propuesto abrir centros de acogida de niños (Palna) para que los padres puedan dejar a sus niñas si no quieren criarlas. "Queremos poner cunas en todos los distritos. Lo que decimos a la gente es que tenga a sus hijos y no los mate. Si no quieren a sus niñas, que nos las den", declara hoy la ministra Chowdhury en una entrevista con la agencia india PTI. "Si los padres abandonan a sus hijas, más tarde pueden cambiar de opinión, y regresar para llevarlas con ellos", añade Choudhury. "Es un problema internacional y una vergüenza nacional que con un crecimiento 9% este país siga matando a sus hijas".