Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

En busca de buques hundidos

Un grupo de arqueólogos, entre los que se encuentran 20 españoles, inicia hoy una expedición por la Antártida

Buscan restos de buques hundidos y puertos construidos por los primeros visitantes del continente helado, balleneros noruegos que llegaron a principios de siglo. Una expedición con una gran número de españoles inicia hoy un viaje de 21 días por la Antártida.

Son 32 expedicionarios, 20 de ellos españoles y viajan a bordo del Ice Lady Patagonia, un buque museo propiedad de la Asociación Científica Austral. Esta embarcación está equipada con compresores, equipos de buceo e incluso un robot submarino para filmar y fotografiar los fondos del océano.

La expedición parte hoy desde Ushuaia (Argentina) y va a pasar hasta el 18 de febrero a bordo del Ice Lady Patagonia en busca de amarras de cadena, toneles, pinturas en las rocas, calderas, carboneras, botes y otros restos no catalogados que se supone que dejaron balleneros y loberos en las costas y mares antárticos entre 1906 y 1931.

Su objetivo es continuar el trabajo iniciado en 1982 por el investigador argentino Carlos Pedro Vairo, director del Museo Marítimo de Ushuaia, sobre antropología e historia antárticas. Vairo lleva desde 2004 investigando la presencia humana en el continente helado y, en esta nueva expedición, es el encargado de determinar los lugares donde se asientan los restos y analizar las muestras recogidas.

Entre los participantes españoles de la expedición están José María Jaume, miembro de las primeras campañas antárticas españolas y colaborador de la creación de bases españolas como la Juan Carlos I y Gabriel de Castilla; José Carlos Tamayo, miembro del equipo del programa de TVE Al filo de lo imposible, y el alpinista y conocedor de la Antártida Miguel Ángel Vidal.

Cazadores furtivos

Según sus estudios, los primeros visitantes de la Antártica fueron noruegos, suecos y escoceses que entre 1906 y 1931 viajaron al continente más austral como cazadores furtivos de ballenas.

La invención en 1865 del cañón lanza arpones, que disparaba un garfio de acero, fue clave en la llegada de los balleneros nórdicos y en la instalación de sus bases en la península antártica y sus archipiélagos.

La expedición que parte hoy se desarrolla en el marco del Año Polar Internacional 2007-2008, en el que España participa por primera vez con instalaciones propias y que se celebrará a partir de marzo y hasta 2009.