Ir al contenido
_
_
_
_

Otra desaparición de un grupo de cinco hombres cimbra a Sinaloa

A los hermanos José Ángel y Juan Antonio Soto, a Luis Ramón Flores y a su hijo Luis Armando, y a Heriberto López, se les perdió la pista en la carretera de Ahome, al norte del Estado. Una mujer que iba con ellos fue liberada

Mientras en Sinaloa más de 1.000 militares buscaban a los 10 mineros de Concordia (cinco de los cuales ya han sido identificados en una fosa), dos desapariciones grupales, al sur y al norte del Estado, dejan ver el tamaño de la crisis de violencia. Un comando armado se llevó a una familia de turistas del Estado de México el 3 febrero en Mazatlán, cuando hacían una ruta en cuatrimoto; y unos días más tarde, en una carretera en Ahome, fueron privadas de libertad otras seis personas. En ambos casos, las mujeres de los grupos quedaron libres más tarde, sin embargo, no hay rastro de los hombres.

A los hermanos José Ángel y Juan Antonio Soto Espain, a Luis Ramón Flores Cevallos y a su hijo Luis Armando Flores Vallejo, y a Heriberto López Díaz, se les perdió la pista hace tres días, el sábado 7 de febrero, en la carretera de Ahome, al norte del Estado, según las fichas de búsqueda difundidas por la Comisión Estatal de Búsqueda de Sinaloa. Junto a ellos, han reportado los medios locales, iba también una mujer, que fue liberada tras ser presuntamente torturada.

Entre los desaparecidos hay un menor de edad: José Ángel Soto tiene 17 años, mientras su hermano Juan Antonio cuenta con 29. Ambos se comunicaron por última vez a las nueve de la mañana del 7 de febrero. “En casa hay una madre que espera a sus hijos. Juan Antonio, tus hijos te esperan en casa y tu esposa”, ha escrito en redes sociales la pareja del hombre, que ha pedido ayuda en la difusión de su ficha de búsqueda. “Volverán a casa hermanos, su familia los extraña mucho, ¡donde sea que ustedes estén nosotros no nos cansaremos de buscarlos! Los amo con todo mi corazón. ¡Hasta encontrarlos!“, ha señalado su hermano Alan en Facebook.

Luis Ramón Flores tiene 38 años y su hijo Luis Armando, 19. Ambos son originarios de Mazatlán. Por su parte, Heriberto López tiene 30. La ficha de la Comisión de Búsqueda especifica que fueron privados de la libertad. Esa zona está custodiada por la facción Fausto Isidro Meza Flores, alias El Chapo Isidro, uno de los grandes enemigos del Gobierno de Estados Unidos. Esta figura maneja una importante operación de producción y tráfico de drogas sintéticas, fentanilo y metanfetamina, sobre todo, en la zona norte de Sinaloa, en Los Mochis y Guasave, y ha sido uno de los grandes ganadores de la lucha entre los clanes del Cartel de Sinaloa.

La guerra fratricida dentro del poderoso cartel lleva más de un año desangrando a Sinaloa. La batalla entre los seguidores de Ismael El Mayo Zambada y los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán arrasó especialmente Culiacán y sus alrededores; pero ahora los efectos de la violencia se esparcen con ferocidad por toda la entidad. La brutal desaparición de 10 mineros mientras estaban en su campamento de trabajo en Concordia se entendió como la gota que colmó el vaso en una región hastiada. El Gobierno de Claudia Sheinbaum anunció unos días más tarde que iban a enviar 1.600 militares para “reforzar” la seguridad del Estado.

Sin embargo, la presencia de los uniformados no ha evitado estas dos desapariciones grupales. Adriana García, hermana de Óscar García, contaba a EL PAÍS, que el hombre hacía una ruta en cuatrimoto por Mazatlán, junto con su hija de 9 años, su esposa Montserrat Ramírez y sus cuñados Javier, Omar y Gregorio Ramírez. A las nueve y media de la noche perdieron la comunicación con ellos. Los razers fueron encontrados cerca de una playa de la ciudad, pero ya sin ellos. “En algún punto del camino, un grupo los detuvo, los rodearon muchas motos y carros con gente armada, y se los llevaron”, narraba García: “Los dirigieron a algún lugar, pero no tenemos mayores detalles porque les vendaron los ojos”. Al día siguiente, Montserrat y la niña fueron liberadas sin ningún daño, contó la mujer. Ellas lograron pedir ayuda desde el poblado El Habal, a unos 15 kilómetros de Mazatlán.

Desde entonces, Adriana se ha unido con la búsqueda de su hermano y del resto de familiares al reclamo que ya encabezan miles de personas en Sinaloa, donde hay más de 7.000 desaparecidos, según el registro de la Secretaría de Gobernación, 1.500 de ellos desde que inició la guerra entre las dos facciones en septiembre de 2024.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_