La caída del Mencho impone un paro en la búsqueda de desaparecidos en Jalisco
Colectivos de familiares evitan hacer declaraciones y apariciones públicas por su seguridad, mientras en el Congreso local se discute una iniciativa para prohibir las fichas de búsqueda en algunos lugares de Guadalajara


Los familiares de personas desaparecidas en Jalisco han decidido parar sus búsquedas, así como sus apariciones y declaraciones públicas, en medio de la ola de violencia, incertidumbre y miedo que permea en el Estado tras la caída del narcotraficante Nemesio Oseguera, alias El Mencho, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Pero el riesgo no es el único frente para los colectivos estos días. En el Congreso local, se discute una iniciativa que, aunque nació para proteger sus actividades como la colocación de fichas de búsquedas en lugares públicos y evitar que fueran retiradas, ahora plantea prohibirlas en algunos sitios. “Las autoridades saben bien cómo obstruir para que no se encuentre”, dicen familiares de personas no localizadas, quienes piden el anonimato.
No es que antes haya sido distinto para quienes acuden a las fosas -cuya ubicación les llega de forma anónima- sin la compañía de las autoridades, cargados únicamente con picos y palas, y que han sido víctimas de secuestros o ataques directos contra sus vidas. Ahora, cuando el Gobierno local asegura que se está regresando paulatinamente a la “normalidad”, pesa sobre el Estado y el país entero una sensación de que algo está por suceder. Hay una amenaza latente. Y algunos colectivos aseguran que sí hay atención por parte de la Comisión Estatal de Búsqueda, pero sin el acompañamiento de la Guardia Nacional o la Sedena.
“Nos genera profunda incertidumbre la falta de estrategias claras y transparentes para continuar con la búsqueda de nuestros seres queridos desaparecidos. Nos encontramos entre la espada y la pared: conscientes de que no podemos arriesgar nuestra seguridad ni nuestras vidas sin la protección, salvaguarda y acompañamiento de la Guardia Nacional. Nuestras búsquedas no se pararán porque las desapariciones en el Estado y el país no cesan, con o sin códigos de emergencia. Buscar y ser buscados es un derecho humano y el Estado debe protegerlo, garantizarlo y respetarlo”, ha dicho en un comunicado uno de los colectivos.

Jonathan Ávila, del Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo A.C. (Cepad) en Jalisco, asegura que lo que se vive en el Estado, tras el operativo contra El Mencho, es un contexto al que los familiares no son ajenos. “Este miedo e incertidumbre que hemos vivido estos días son apenas una muestra de lo que viven las familias cotidianamente cuando van a sus procesos de búsqueda. Ha habido casos en donde las propias familias, en el marco de acciones para localizar fosas incluso aquí en la zona metropolitana de Guadalajara, han terminado siendo víctimas de amenazas, de vigilancia por parte de halcones, incluso de estar en medio de balaceras por parte de grupos del crimen organizado que intentan disuadirlas”.
La Comisión Estatal de Búsqueda asegura que continúa recibiendo a las familias en los horarios habituales y que se da seguimiento a los casos. “Incluso con la activación del Código Rojo en el Estado, las instalaciones permanecieron abiertas y se mantuvo la atención a personas y colectivos”, aseguró la institución a través de un correo electrónico. Algunos colectivos indican que las búsquedas serán canceladas en las próximas semanas e incluso meses, con miras al Mundial de fútbol que en Jalisco tiene como sede el estadio Akron, en el que se jugarán cuatro partidos.
Las cifras oficiales de personas desaparecidas en Jalisco alcanzan las 16.079, según el Registro Estatal del Gobierno. Por su parte, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas reporta que en el mismo Estado habría 12.570 víctimas de desaparición.
Las desapariciones y la presencia del Cartel Jalisco Nueva Generación
En el Congreso local, la iniciativa presentada originalmente para evitar que las fichas de búsqueda colocadas por las familias en varias plazas públicas de Guadalajara fueran retiradas —una práctica muy común— ha sufrido una transformación que ni los propios legisladores se explican. Alejandro Puerto, diputado independiente, ha declarado en el canal de noticias de la Universidad de Guadalajara: “La modificación que se dio en este dictamen, debo reconocerlo, se dio hace un par de semanas; no nos habíamos percatado al detalle de la modificación y de cómo alteraba el espíritu de la iniciativa. Fueron los colectivos quienes nos hicieron ver la gravedad, porque efectivamente plantea que existen lugares prohibidos y lugares permitidos, que es algo que yo bajo ninguna circunstancia avalaría”.
Ávila tampoco se explica si ha sido un error legislativo o un cambio malintencionado. Los colectivos han hecho presencia fuera del Congreso para señalar un presunto “blanqueamiento” de la capital por parte de las autoridades, para que sus fichas y sus denuncias no estén a la vista pública durante el mundial de fútbol. “El discurso del gobernador no abona porque pareciera más interesado por mandarle un mensaje a la FIFA, en el marco del mundial, que a la población para darle tranquilidad. Parece que esto está más enfocado en quienes van a venir a invertir y a visitar Jalisco, que en quienes la habitan”, dice Ávila.
El narco, perpetrador de las desapariciones
El narcotráfico es responsable del mayor número de desapariciones de personas en México. El CJNG, la agrupación que lideraba hasta su muerte el Mencho, es uno de los principales actores para que los números de desapariciones en Jalisco, su bastión, hayan incrementado de forma alarmante en años recientes. Su estructura delictiva, que lo acapara todo, se ha centrado en el reclutamiento de jóvenes de entre 10 y 19 años, rangos de edades que presentan un aumento de entre el 63% y un 72% anual en las cifras de desapariciones en ese Estado.

Ávila asegura que, desde el Cepad, han documentado dos destinos que las personas desaparecidas: unas que eran secuestradas y se las llevaban a casas de seguridad, donde eran golpeadas, torturadas y en algunos casos eran liberadas o asesinadas y enterradas en fosas clandestinas —sobre todo, en Zapopan o Tlajomulco—; y la otra tiene que ver con reclutamiento forzado, a través de falsas ofertas de trabajo en redes sociales, sobre todo con jóvenes, como dejó ver el caso del Rancho Izaguierre.
Hermanos sustraídos en la madrugada de sus hogares, o padres secuestrados y asesinados, enterrados en fosas que sus hijas continúan buscando. “Los grupos del narcotráfico han sido perpetradores de las desapariciones, y también con la autorización o colusión o incluso la omisión de autoridades del Estado, lo que ha permitido que la violencia se atomice aún más. Hemos documentado cómo estos casos no son que las personas desaparezcan así de la nada, sino que se las llevan ya sea en la calle o incluso entran a sus propias casas... Y a partir del seguimiento a casos o del análisis de sentencias condenatorias se puede ver muy claramente el vínculo entre las autoridades que ayudan, se coluden con las estructuras o agentes criminales que llevan a cabo estas desapariciones”, dice Ávila.
De acuerdo con diversos estudios de la Universidad de Guadalajara, los grupos del narcotráfico “desaparecen” a personas a través de varias formas: cuando intentan vender un vehículo o conseguir trabajo, también en accidentes de autos. En abril de 2025, durante una conversación en el ITESO, la Universidad Jesuita de Guadalajara, Rossana Reguillo Cruz, profesora emérita, aseguró que México estaba ante una maquinaria “desalmada que produce y extermina cuerpos para poder reproducirse a sí misma”. Reguillo hizo cálculos y aseguró entonces que el CJNG necesitaría entre 30.000 y 50.000 operadores de todo tipo, como mecánicos, enfermeros, cocineros y sicarios, para sostener y continuar nutriendo su estructura.
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