Annan: "El cambio climático no es ciencia ficción"
El secretario general de la ONU abre la fase final de la conferencia de Nairobi

El cambio climático "no es un asunto de ciencia-ficción". Es lo que piensa el secretario general de la ONU, Kofi Annan, que ha abierto hoy la fase final de la Conferencia sobre Cambio Climático de Nairobi, en el que los asistentes apuran las negociaciones para lograr acuerdos en la reducción de emisión de gases de efecto invernadero.
"El cambio climático -añadió- no es sólo un tema medioambiental, como muchos creen: destrozará cosechas, pondrá en peligro a las poblaciones costeras, destruirá ecosistemas, extenderá enfermedades como la malaria y la fiebre amarilla y aumentará los conflictos por lograr recursos". "Esto no es ciencia ficción. Son posibles escenarios basados en modelos científicos", ha insistido Annan, alternado además de que los científicos sostienen que "nos estamos acercando a un punto de no retorno".
El secretario general de la ONU ha denunciado que, "aunque el protocolo de Kyoto es un paso crucial, es demasiado pequeño. Y cuando consideramos cómo ir más allá, aparece una aterradora falta de liderazgo".
Annan, que presentará a los delegados de la cumbre un plan especial para África, ha destacado que el impacto del cambio climático "caerá de forma desproporcionada sobre los más pobres, especialmente en Africa", aunque ha dejado un sitio al optimismo al decir que todavía "hay mucho que se puede hacer". Como ejemplo, ha citado el uso más eficiente de combustibles y de energías renovables, subrayando que luchar contra el cambio climático "ofrece oportunidades para la economía y está demostrado que emisiones bajas no significan menos crecimiento económico". Además, "es más barato reducir emisiones ahora que afrontar las consecuencias más tarde".
Para Annan, "la cuestión no es si el cambio climático está ocurriendo, sino (saber) si nosotros somos capaces de poder cambiar lo suficientemente rápido". El Protocolo de Kioto "es un paso, pero demasiado pequeño". El Protocolo de Kioto, en vigor desde el 16 de febrero de 2005, impone a las naciones industrializadas límites obligatorios de emisiones de dióxido de carbono -causantes del calentamiento de la Tierra- con objeto de reducirlas globalmente entre 2008 y 2012 en un 5,2% respecto a los niveles de 1990.
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