Irán amplía la ley del aborto al permitir interrupciones por malformación del feto

La legislación actual sólo permite abortar en un supuesto: que la vida de la madre corra peligro

El Parlamento de Irán, dominado por los conservadores, ha aprobado hoy una cierta liberalización de la ley del aborto del país al añadir un segundo supuesto en los que se puede interrumpir legalmente un embarazo. Así, las mujeres iraníes podían hasta ahora abortar sólo si el embarazo constituye un riesgo para sus vidas, a lo que se añaden ahora los casos en los que se compruebe que el feto sufre malformaciones físicas o psíquicas. En ambos supuestos, las interrupciones pueden llevarse a cabo en los cuatro primeros meses de gesatación. Esta reforma, que aún tiene que ser aprobada por el Consejo de Guardianes de la Revolución, se produce con el fin de frenar los abortos ilegales, 80.000 al año según cifras extraoficiales, en un país que vive una auténtica explosión demográfica (el 70% de sus 69.8 millones de habitantes tiene menos de 30 años).

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El proyecto de ley ha sido aprobado esta tarde gracias al voto favorable de 127 de los 217 diputados que han asistido a los debates de la Cámara, que comenzaron el pasado domingo, mientras que las 13 mujeres con escaño en el Parlamento "no han intervenido" en las discusiones de la nueva normativa, según ha precisado la radio iraní.

En todo caso, se establecen dos condiciones para acceder a este segundo supuesto. Según el texto legislativo divulgado por la agencia oficial iraní IRNA, "se permite el aborto en los primeros cuatro meses de embarazo con la condición de que el matrimonio lo acepte y de que tres médicos confirmen de que el feto sufre una deficiencia mental o malformación física, o que la vida de la madre esté en riesgo".

Pendiente del dictamen del Consejo de Guardianes

La emisora local ha adelantado que ahora la ley será remitida al Consejo de Guardianes de la Revolución para cerciorarse de que el nuevo decreto no contradice los principios de la sharía o ley islámica, vigente en el país. La actual legislación iraní castiga con penas de cárcel de entre tres y diez años a las mujeres que se someten a un aborto clandestino y a los médicos que lo practican.

Asimismo, el Código Penal iraní obliga a los infractores a pagar la llamada daya, una indemnización establecida en la sharía por acabar con un feto humano. En todo caso, las normas sobre el aborto siguen siendo muy estrictas, ya que se mantiene la prohibición del aborto en los casos de violación. Según cifras extraoficiales, alrededor de 80.000 mujeres iraníes se someten al año a un aborto ilegal, a pesar de su alto coste, de su peligrosidad y de las penas de cárcel a las que se podrían enfrentar de ser descubiertas.

Los contrarios a esta ampliación de la ley alegan que abrirá las puertas a abusos, mientras que los que la defienden dicen que la normativa evitará que muchas familias asuman el coste de criar niños con deficiencias y deformaciones. Pese a una moral sexual muy conservadora en lo referente a la relación entre sexos, el aborto y los anticonceptivos no tienen en gran parte del islam el estigma que sí existe en el catolicismo. En Irán existe un creciente debate sobre la necesidad de una mayor educación sexual para abordar este problema, mientras el debate religioso en el régimen teocrático iraní se centra en cuándo un feto tiene alma. Algunos de los clérigos más relevantes sostienen que un feto sólo tiene alma a partir de los cuatro meses de gestación.

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