ESCÁNDALO SEXUAL

Un obispo de EE UU renuncia tras haber abusado de un estudiante en Misuri

Anthony J. O' Connell asumió la diócesis de Palm Beach en sustitución de J. Keith Symons, el primer obispo de EE UU en renunciar por el mismo motivo

Miami (EE UU) - 08 mar 2002 - 23:00 UTC

Un obispo católico de la diócesis de Palm Beach (Florida), acusado de abuso sexual, ha renunciado tras admitir que tocó reiteradamente a un estudiante en un seminario en el Estado de Misuri hace 25 años. El reverendo Anthony J. O'Connell, de 63 años, en una rueda de prensa, ha lamentado el "dolor, el daño, enojo y confusión" que ha causado y ha admitido las acusaciones formuladas en su contra por el ex alumno Christopher Dixon.

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Dixon, de 40 años, ha revelado que se tocaron de manera inapropiada en la cama después de buscar al reverendo para obtener orientación cuando era un estudiante de St. Thomas Aquinas Seminary y de la escuela Hannibal Catholic School, en Hannibal, Misuri.

El sacerdote, que presentó su renuncia al representante del Papa Juan Pablo II en los Estados Unidos, el arzobispo Gabriel Montalvo, ha precisado que "no había nada más en la relación que no fuera tocamientos".

El ex estudiante ha explicado que el abuso comenzó en el noveno curso y continuó hasta el duodécimo grado, y que la diócesis le dio 125.000 dólares tras lograr un acuerdo por el que Dixon se comprometió a no presentar más reclamaciones contra O'Connell y otros dos sacerdotes.

Los otros religiosos eran los reverendos Manus Daly, quien presuntamente abusó de Dixon en el seminario, y John Fischer, acusado de molestar al ex estudiante en la escuela católica. O' Connell asumió la diócesis de Palm Beach, en el norte de Miami, en 1999 en sustitución del ex obispo J. Keith Symons, quien se convirtió en el primer religioso de alta jerarquía de EE UU en renunciar por el mismo motivo.

El abuso, "criminal y pecaminoso"

O'Connell ha admitido las acusaciones de Dixon después de que obispos católicos del Estado de la Florida emitieran un comunicado en el que calificaban el abuso sexual de "criminal y pecaminoso".

Los obispos aseguraron que la Iglesia Catócia ha procedido a hacer frente a las acusaciones de "mala conducta sexual del personal de la Iglesia o voluntarios".

En febrero, el presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, Wilton Gregory, pidió perdón por los abusos sexuales contra niños de los que han sido acusados sacerdotes católicos en el país. Gregory dijo que el daño que las denuncias han hecho a la Iglesia Católica de EE UU ha sido "inconmensurable" y señaló que es el momento de que "la población católica del país trabaje para garantizar la seguridad de los niños".

Uno de los casos más recientes se planteó el jueves, en Nueva York, donde el cura Michael Hands, de 35 años, se declaró culpable de haber mantenido relaciones sexuales con un adolescente en la capilla de la iglesia de San Rafael, en la localidad de East Meadow.

Una larga lista de casos

Pocas horas antes, en el estado de Maine, las autoridades judiciales recibieron una segunda denuncia contra el padre Michael Doucette, uno de dos sacerdotes que hace un mes confesaron haber hecho víctima de abusos sexuales a un menor.

En Pensilvania, las autoridades de cinco de las ocho diócesis del Estado señalaron que por lo menos 58 sacerdotes afrontan acusaciones de abusos sexuales cometidos durante varias décadas. El mes pasado la diócesis de Nueva Hampshire divulgó los nombres de 14 sacerdotes acusados de abusos sexuales a menores entre 1963 y 1987.

En Arizona, un sacerdote acusado de docenas de abusos fue trasladado a Silver Spring (Maryland), sin que las acusaciones fueran trasladadas a la Justicia, según el diario The Washington Post.

Sin embargo, el escándalo estalló en el Estado de Massachusetts a mediados del mes pasado cuando el diario The Boston Globe reveló que la archidiócesis de esa ciudad había "resuelto discretamente" las denuncias de abusos sexuales a menores presentadas contra al menos 70 sacerdotes.

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