SALUD

China reconoce la existencia de una epidemia de sida a causa de los bancos de sangre ilegales

El 'Diario del Pueblo' reconoció que la compra de plasma había provocando el desarrollo del virus entre los donantes

El Diario del Pueblo ha reconocido que esas oficinas habían comprado "grandes cantidades" de plasma sanguíneo en las campiñas de Henan a principios de los años 90, "provocando el desarrollo del virus del sida entre los donantes remunerados".

El escándalo de los campesinos de Henan contaminados con el virus del sida tras haber vendido su sangre estalló a finales del año pasado, cuando varios medios de comunicación locales dieron a conocer el asunto.

Según una investigación efectuada por un médico independiente, el 65% de los habitantes es portador del virus en un solo pueblo de Wenlu. Unos 50 campesinos ya murieron como consecuencia del sida durante los dos últimos años. Otros pueblos de Henan fueron también afectados.

Más información
Cientos de miles de chinos han contraído el sida por vender su sangre al Gobierno
La incógnita del número real de casos en el mundo

Clínica especializada

El Gobierno no ha proporcionado estadísticas sobre la amplitud de la epidemia, pero ha enviado en los últimos días a un grupo de expertos en sida de Beijing al lugar para "obtener informaciones de primera mano sobre esta enfermedad mortal", según ha informado la agencia China Noticias. La agencia ha agregado que equipos sanitarios locales ya habían sido enviados tiempo atrás a las "principales regiones" afectadas por el sida.

Su objetivo principal es fundar allí una clínica especializada en asistir a los enfermos de sida "las 24 horas del día", aunque expertos de la zona consideran que este hospital es sólo "un gesto bonito" y tardío de Pekín, que no ha sido capaz de controlar ni evitar la epidemia.

Según la doctora Gao Yaojie, una ginecóloga retirada que encabezó la lucha contra el VIH en este país, "el sida no es una enfermedad que pueda controlarse con este tipo de medidas. El número de afectados en la región ya es demasiado grande".

Gao, que fue la primera persona en destapar el escándalo de la epidemia de sida en la provincia de Henan, urgió al Gobierno chino a iniciar una campaña de contención del Virus de Inmunodeficiencia Humana a largo plazo, con programas de educación masiva para jóvenes y adolescentes.

El pueblo de Wenlou, igual que otros en la zona, está asolado por la enfermedad desde que, a mediados de la década de los años 90, decenas de centros "médicos" ambulantes -en su mayoría ilegales- recorrieran la región comprando la sangre de los ciudadanos a 4 dólares el litro.

Las transfusiones, que se hicieron en condiciones higiénicas mínimas, reutilizando las jeringuillas y mezclando la sangre de muchos pacientes en grandes bidones comunes, propagaron el VIH por la región, ante la negligencia y la indiferencia de las autoridades locales.

Cuando Gao sacó a relucir el escándalo, recurriendo a la prensa extranjera, el Gobierno la amenazó y le impidió viajar a Estados Unidos a recoger un premio que le fue otorgado por su labor en la lucha contra el sida.

Hace pocos meses, tres enfermos de sida de Wenlou, entre ellos un niño de siete años, acudieron clandestinamente a Pekín para dar una charla ante el Club de Corresponsales Extranjeros, quienes difundieron al mundo la desgracia, pese a ser amonestados posteriormente por el Ministerio de Asuntos Exteriores chino.

Tras regresar a Wenlou, los enfermos denunciaron sufrir acoso policial, pero su perseverancia obligó a las autoridades a prestar atención a la situación, y ahora reciben medicación gratuita.

Enfermedad "de los extranjeros"

Hasta hace poco tiempo, China negaba la existencia del sida en el país, aludiendo que se trataba de una enfermedad "de los extranjeros", quienes son sistemáticamente obligados a hacerse un análisis de sangre para solicitar el permiso de residencia en este país.

En los últimos años, sin embargo, el creciente consumo de drogas, y los numerosos casos de contagio por sangre contaminada, han forzado a las autoridades a reconocer la magnitud del problema, y se estima que más de medio millón de personas podrían ser ya portadoras en China.

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS