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Kiti Mánver: “Durante el destape había una especie de acoso y de obligación para hacerte fotos en pelotas”

Es un torbellino que actúa desde los 17 años, huyó del destape y fue chica Almodóvar. Este año el Festival de Málaga premiará su carrera, estrenará la película ‘El inconveniente’, volverá a la televisión con ‘La casa de papel’ y seguirá en el teatro con ‘Juntos’.

Kiti Mánver estrenará próximamente 'El inconveniente'.
Kiti Mánver estrenará próximamente 'El inconveniente'.Antártica
Ana Fernández Abad

Oculta sus ojos azulísimos tras unas gafas con cristales que se oscurecen con la luz solar y luce con orgullo su melena cana. Kiti Mánver (Antequera, 1953) llena la sala con su presencia, bromea, suspira, se sube a un bordillo para una foto y baja de un salto. Esa energía palpable es la que lleva volcando en sus interpretaciones desde los 17, cuando debutó en el cine de la mano de Jorge Grau, en Chicas de club. Reconoce que desde sus inicios la industria ha cambiado mucho, «pero no lo suficiente», para la mujer. Ella comenzó a trabajar en pleno destape, intentó capearlo, pasó por una crisis.

El teatro la reconcilió con la profesión y ha sido su constante. «Como en escena me como unos roscos buenísimos de protagonistas, el ego por ahí lo tengo muy cubierto. Me viene hasta bien tener personajes más pequeños en cine, porque así puedo hacer mi teatro», apunta entre risas. En la gran pantalla ha sido chica Almodóvar –en cinco ocasiones, dice que «Pedro siempre es muy generoso con los actores»–, se ha llevado un Goya como actriz de reparto –en 1991 con Todo por la pasta, de Enrique Urbizu, quien la ayudó a controlar su carácter excesivo, reconoce– y ahora protagoniza El inconveniente, ópera prima del sevillano Bernabé Rico, que se estrenará próximamente. Iba a ser presentada en el Festival de Málaga, pero la situación actual lo ha trastocado todo. En ese certamen le van a dar también el Premio Ciudad del Paraíso por su carrera. «En la primera edición gané como mejor actriz, emociona que te reconozcan en tu ciudad», dice eufórica.

Vivió en Málaga hasta los siete años, cuando su familia se mudó a Madrid…
Sí, pero siempre he vuelto. Cerca de Frigiliana y Torrox tuve una plantación de mangos y una casita modesta. Con la crisis las perdí. Como montones de españoles, perdí todos mis ahorros. Pero da igual, no quiero hablar de penurias, no sirve pa ná.

En El inconveniente encarna a Lola, que vende su piso en nuda propiedad [más barato porque el dueño vive en él hasta su muerte]. ¿Es una realidad de la que se debe hablar más?
La historia se basa en una obra de teatro de Juan Carlos Rubio que protagonizó María Luisa Merlo. La fui a ver hace unos seis años y me encantó. Pensé qué adelantado Juan Carlos con lo que pasa hoy día, cuando hay tantas mujeres de una edad avanzada que están en situación apretada con esas pensiones ‘fastuosas’ que tienen…

¿Ha conocido algún caso como el de Lola?
Nosotros [tiene ocho hermanos] convencimos a mi madre para que lo hiciera cuando tenía 95 años. Tenía un pisaco estupendo y aunque tenía su pensión quería darse sus caprichos.

La soledad es un tema central en la película. ¿Es uno de los grandes problemas actuales?
Sí, porque no se da solo en las personas mayores. Tenemos muchas cosas y, sin embargo, el calorcito humano lo tenemos en menor cantidad de lo que deberíamos y quisiéramos. Es uno de los problemas que acarrea este tipo de vida que hemos inventado. Ya sabemos que no funciona, pero seguimos erre que erre. Hay que volver a otras cosas, reinventarnos.

¿Volver a qué?
A lo esencial. Yo tengo mi huertito, me ayuda a tener paciencia. Se me da todo estupendamente. Soy campesina de sentimiento. Hay que volver a eso. Me da rabia ver que los campesinos se parten el lomo y se llevan una mierda, con perdón, de todo el trabajo que hacen. Hay que corregirlo. No se pueden justificar las cosas con que ‘es culpa del sistema’ y que eso dé opción al todo vale.

Parece que tradicionalmente hay que dar caña a la gente de la cultura, y eso es que ya huele

¿Cree necesario que el cine toque temas sociales, aunque sea en tono de comedia?
A mí lo que últimamente se llama dramedia me gusta muchísimo. Sin hacer una película exclusivamente social se están poniendo de manifiesto los problemas de la gente.

¿Las mujeres de una cierta edad son ‘el inconveniente’ de la industria audiovisual?
No, porque nos necesitan para hacer tías, abuelas y madres… Yo no me quejo porque no me importa hacer esos papeles, pero hay pocas protagonistas femeninas con más de 60, como la de El inconveniente. Es un error no valorar a una mujer mayor, tenemos más que contar.

Sí le importó el destape, casi deja de actuar.
Estaba en una época de paro y me vino un amigo a decir: ‘Haz esta película, es una tontería’. Era una presentadora de televisión y en un momento dado Landa, que era el prota, veía a esa misma chica enseñando las tetas. Fue mi único destape. Esto no quiere decir que no me quitara la ropa, hice el primer desnudo del teatro español en Equus, de Peter Shaffer. Lo que pasa es que había como una especie de acoso y de obligación para hacerte fotos en pelotas. Me hacía fotos sexy sin enseñar y no lo entendían, decían: ‘Te desnudas todos los días en escena’. Para mí no tenía nada que ver.

En ‘El inconveniente’ Mánver es Lola, una mujer que vende su casa en nuda propiedad.
En ‘El inconveniente’ Mánver es Lola, una mujer que vende su casa en nuda propiedad.Antártica

¿En esa época había demasiada presión para las actrices jóvenes? Marisol decidió abandonar.
Una presión enorme. No me gustaría hablar de Marisol, la adoro profundamente y tendría sus razones. En esa época incluso pensé en irme de la profesión. No encontraba la manera de hacerme con ello. Luego ya caí afortunadamente cerca de una gente maravillosa y empecé a producir teatro.

¿Cree que ahora hay las mismas presiones?
El MeToo ha servido para que se corten un poco los tiorros, pero hay otras formas de verlo, gente que dice que es coartar la seducción… Para mí todo forma parte de la lucha feminista. No solamente le pasa a las chicas jóvenes, le ocurre también a los chicos. Y no solo en nuestra profesión. Pero creo que se está educando a la población y se avanza. Se hace lentamente, porque el patriarcado es el patriarcado. Pero es inevitable.

¿Qué piensa de quienes creen lo contrario?
Es el patriarcado a nivel más profundo, retrógrado y cavernícola. Mienten como bellacos y, como por desgracia hoy en las redes mola más decir mentiras y poner noticias falsas, les funciona.

A veces se critica el activismo de los actores, se les tacha de subvencionados…
Estamos en nuestro derecho a opinar. Y lo de subvencionados es muy viejo ya. Parece que tradicionalmente hay que dar caña a la gente de la cultura, y eso es que ya huele.

¿Series de éxito como La casa de papel, en la que usted participa, demuestran que la industria audiovisual española se valora fuera?
En cuanto a talento somos trending topic, pero el asunto es que se tome un poquito más en serio. La cultura de un país es lo más importante, es lo que hace universal a un pueblo.

¿Qué proyectos tiene ahora?
Habrá gira con Juntos en teatro hasta agosto. Y necesito una pausa. Estoy saturada. Es una saturación feliz, pero me conozco. Noto que estoy un poco frenética y necesito pensar, llenarme otra vez.

¿Le ha quedado en el tintero algún papel?
Seguro que cientos de papeles, pero es tan inútil pensar en eso… Soy muy poco mitómana. No tengo tendencia a decir ‘me hubiera gustado’… Prefiero pensar ‘a ver qué puedo hacer a partir de los setenta’.

*Estilismo: Paula Delgado. Maquillaje y peluquería: Rafael Dueñas. Asistente de estilismo: Sergio Martínez de Maya.

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Sobre la firma

Ana Fernández Abad
La editora de estilo de vida de S MODA está especializada en temas culturales y personajes de actualidad. Es licenciada en Periodismo por la Universidad de Navarra y ha escrito en medios como Diario 16, El Comercio o Descubrir el Arte.

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