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Nicole Kidman: “Pese al #MeToo hay mucho miedo. Necesitamos cambiar las leyes”

Pasados los 50, la actriz ganadora del Oscar prioriza la conciliación familiar y proyectos con sororidad como ‘Big Little Lies 2’.

La intérprete arrasa en la taquilla navideña estos días con 'Aquaman', su primera película de superhéroes.
La intérprete arrasa en la taquilla navideña estos días con 'Aquaman', su primera película de superhéroes.Cortesía de Omega

«Opino que cuando controlas tu propio tiempo estás controlando tu destino. Durante muchos años, a las mujeres no se les permitía llevar relojes porque no se quería que supieran la hora, que tuvieran ese control”, sentencia Nicole Kidman, que ha venido a Shanghái a hablar de relojes –es embajadora de Omega y está en China para presentar la nueva gama de Constellation junto a Cindy Crawford, Alessandra Ambrosio y Liu Shishi–, pero también de empoderamiento femenino. Ese activismo sale a colación en cada respuesta: recuerda que lleva casi dos décadas trabajando como embajadora de buena voluntad del Fondo de Naciones Unidas para las Mujeres (Unifem), que su familia ha sido un matriarcado de tías, hermanas y sobrinas, que se lanzó a producir Big Little Lies con Reese Witherspoon porque no encontraban buenos papeles femeninos una vez pasados los 40 años…

Pero Kidman, según deja claro en esta charla con periodistas de todo el mundo, controla su destino. El pasado 2017, coincidiendo con su 50 aniversario, fue el año de su reivindicación: sumó su cuarta nominación al Oscar, esta vez por Lion; estrenó dos proyectos con directores de culto, La seducción, de Sofia Coppola, y El sacrificio de un ciervo sagrado, de Yorgos Lanthimos, cuyo guion fue premiado en Cannes; y apostó en firme por el formato televisivo participando en la segunda temporada de la serie australiana Top of the Lake, dirigida por Jane Campion y centrada en el debate de la maternidad subrogada, y arriesgando con ese proyecto tan personal que ha sido Big Little Lies, cuya segunda temporada –con Meryl Streep en el elenco– se estrenará en 2019 en HBO.

Por su papel de Celeste en esa serie ganó el Emmy y su discurso en la ceremonia condenando la violencia doméstica se hizo viral. Fue ella la que descubrió el libro de Liane Moriarty y vio su potencial, la que decidió que había que llevar la sororidad al centro de la conversación. «En cierto modo, hemos sido las precursoras del movimiento #MeToo», dice con orgullo.

¿Cómo fue interpretar a Celeste?

Investigué mucho para meterme en el papel, y no he dejado de trabajar en ello. El día después de ganar el Emmy fui a San Francisco para recaudar fondos contra la violencia doméstica. Para mí es importante hacer un trabajo y luego devolver parte de lo que me ha dado. Así he aprendido más sobre este problema, que muchas veces permanece oculto. Gracias al movimiento #MeToo somos más conscientes de que el acoso y el maltrato existen, pero, aun así, hay mucho miedo. Hay que cambiar las leyes, porque si las víctimas sienten que la ley las va a proteger lo denunciarán cada vez más. Ya hemos terminado la segunda temporada, con una directora, Andrea Arnold, que mostrará los caminos que siguen las protagonistas.

¿Qué contará en esa segunda etapa?

Es una nueva historia, pero comienza donde lo dejamos. No pensábamos hacer una segunda parte, ha surgido por demanda popular. Es asombroso el alcance que ha tenido. Lo bueno de la televisión hoy es que la gente puede ver los capítulos cuando quiere, y así puedes tener una gran audiencia.

¿Por qué este trabajo era tan importante en su carrera?

Reese Witherspoon y yo siempre hablábamos de que no hay buenos roles femeninos y queríamos crear papeles propios. Ha sido muy agradable controlar nuestros destinos y no tener que esperar a que otros nos den un trabajo.

¿Cree que en el último año ha cambiado el papel de las mujeres en el mundo laboral?

Diría que está en proceso. Ahora es parte de la conversación, pero aún no se ha producido un gran cambio. Hay escasez de directoras, no hay paridad y espero que el interés por esta discusión no decaiga. Todos, no solo las mujeres, sino también los hombres que apoyan la paridad, debemos seguir presionando para conseguirlo y ayudándonos mutuamente.

¿Cómo ve el futuro femenino?

Brillante. Creo que se está produciendo un movimiento enorme de sororidad y eso es hermoso. Todos somos conscientes de que es necesario un cambio de cultura. Cuanto más nos apoyemos, mejor será el futuro para todos. Cuando trabajamos juntos nos hacemos más fuertes. Mujer feliz, mundo feliz.

Nicole Kidman viajó a Shanghái para presentar los nuevos relojes Constellation de Omega.
Nicole Kidman viajó a Shanghái para presentar los nuevos relojes Constellation de Omega.Cortesía de Omega

La vida en Nashville

Por eso decidió mudarse a Nashville con su marido desde 2006, el cantante de country Keith Urban. Allí, asegura, le resulta más fácil tener una vida tranquila: «Desconectamos inmediatamente, vivimos muy bien, es sencillo. Somos muy estrictos en cuanto a llevar el trabajo al hogar. Yo solía tener una oficina en casa, pero ahora está fuera. Es la mejor decisión que he tomado. Me di cuenta de que no era bueno. Ni siquiera tenemos tele en el dormitorio. Y nada de ordenadores en la cama». El pasado octubre, Kidman contó en el programa de Ellen DeGeneres que Sunday Rose y Faith Margaret, sus hijas de 10 y 7 años con Urban, serán extras en la nueva temporada de Big Little Lies. Compartir experiencias con ellas es una de sus prioridades.

¿Hay que aprender a distribuir el tiempo?

Es necesario cuando compaginas hijos y una carrera, y en concreto cuando eres madre ya mayor, es el valor real del tiempo. Intentas mantener el equilibrio y aprendes a ser capaz de decir no a ciertas cosas. Casi toda mi vida he sido una de esas personas que dicen sí, sí, sí, sí… Cuando eres así acabas agotada. He tenido que trabajar para aprender a renunciar. Enfatizo que mi tiempo sea mío, y procuro que nada interfiera en eso. Es lo más valioso para mí.

¿Por eso no ha vuelto al teatro después de Photograph 51, la obra de Anna Ziegler sobre la científica Rosalind Franklin que hizo en el West End londinense en 2015?

Quiero hacer tantas cosas… Pero muchas se quedan en mi cabeza porque no encuentro tiempo. El teatro implica mucho trabajo, y si tienes dos niñas te pierdes la hora de acostarlas, algo que no estoy dispuesta a hacer. Prefiero desarrollar proyectos que encajen con mi familia. No trabajo a partir de cierta hora y no miro el móvil por la noche, hay que poner límites. Cuando los estableces los que te rodean se acostumbran a ellos. Les digo que no me envíen mensajes de texto ni correos electrónicos, porque no responderé hasta el día siguiente. Antes, sin darme cuenta, eran las 10 de la noche y seguía trabajando. Supongo que es mi personalidad, siempre he sido muy responsable, puntual, me gusta que me vean como alguien de fiar. Pero acabas trabajando 24 horas al día siete días a la semana, y eso es demasiado.

¿Ahora se organiza y separa mejor?

Soy muy buena haciendo horarios. Cuatro minutos antes de acostarme planeo el día siguiente y elijo tres cosas que me gustaría hacer y tres objetivos que tengo que lograr. Sé que parece una locura, pero lo interiorizas de forma subliminal y al día siguiente lo haces. A mí me funciona, también para memorizar los guiones, y dicen que los atletas y gimnastas lo hacen para introducir sus rutinas en su subconsciente.

Arrasa en taquilla con Aquaman, su primer filme de superhéroes; el 15 de febrero estrenará Destroyer, un papel por el que está en todas las quinielas de los nominados a los Oscar, y prepara una serie con Hugh Grant para 2020. ¿Siente que ahora su carrera vive un buen momento?

Solía pensar que cuando cumplías 50 tu carrera no podía prosperar, por lo que este resurgimiento, con tantas ofertas, es algo fantástico como mujer y me gusta hablar de ello, porque espero inspirar a otras. Para muchas, tener hijos y luego intentar trabajar es muy complicado, por eso me encanta tener estas oportunidades como actriz, productora y en otras áreas. Y poder apoyar a otras mujeres y crear caminos para ellas.

¿Quiénes han sido los referentes que la han inspirado?

Crecí viendo a grandes actrices como Vivien Leigh, Ingrid Bergman o Jeanne Moreau. Admiro muchísimo a Meryl Streep, Isabelle Huppert, Charlotte Rampling y Glenda Jackson. Son seres humanos exquisitos que han permanecido increíblemente dedicados a su oficio. Siento devoción por estas profesionales que siguen siendo pioneras más allá de lo que la edad dicta como habitual para una actriz.

¿Ha pensado en dedicarse a la dirección?

Lo he hecho, me lo han pedido y le he dado vueltas en mi cabeza a la idea, pero ahora mismo mi compromiso como madre es tan grande… Si eres actriz es distinto, trabajas y te vas. Dirigir implica un trabajo enorme que ahora no podría hacer. Quizá dentro de 10 años, pero mientras tenga hijos pequeños no. A veces hay que renunciar a cosas.

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Sobre la firma

Ana Fernández Abad
La editora de estilo de vida de S MODA está especializada en temas culturales y personajes de actualidad. Es licenciada en Periodismo por la Universidad de Navarra y ha escrito en medios como Diario 16, El Comercio o Descubrir el Arte.

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